Archivo por días: 1 mayo, 2021

Evitar que las sábanas se salgan

¿Cómo evitar que las sábanas se salgan de la cama?

Todos queremos evitar que las sábanas se salgan. Además de que esto hace ver la cama desordenada, es incómodo tener el colchón al descubierto y puede exponerlo a manchas y mugre. Te contamos cómo decirle adiós a este problema.

 

Evitar que las sábanas se salgan de la cama nos provee de paz mental. Sí, suena exagerado, pero si alguna vez te ha pasado sabes que hay un párpado que salta cada vez que se sueltan las esquinas.

Esto puede pasar por muchos motivos: no nos fijamos que las medidas coincidan con las del colchón o simplemente puede ser que el fabricante nunca ha sufrido por este motivo.

Vestir el lecho es una costumbre muy antigua. De hecho, hay investigaciones que han reseñado las distintas formas de hacerlo según el tiempo y la cultura. Así que esa obsesión por tener la cama siempre tendida y con todo en su lugar tiene su historia.

Levantarse y ver el colchón desnudo indispone a más de uno. Solo pensar en que el despertador sonó tarde y, además de correr para arreglarnos, debemos detenernos a luchar con cada esquina de la sábana, genera estrés.

¿Cómo elegir adecuadamente las sábanas para la cama?

Antes de profundizar en las formas de evitar que las sábanas de salgan de la cama es necesario que aprendas a elegir las adecuadas para tu cama. Aunque no lo creas, parte de la solución está en los detalles.

Material

El material es lo más importante a considerar a la hora de elegir tus sábanas. Aunque hay una gran variedad, destacaremos los más comunes:

  • Lino: es ideal para lugares cálidos, ya que es un material fresco y transpirable. Lo negativo es que suele arrugarse bastante.
  • Algodón pima: es un material muy suave, brillante y asequible, en comparación con el algodón egipcio. Aunque estudios han determinado que el algodón, sea cual sea, suele tener una larga vida útil.
  • Algodón egipcio: este género es de muy buena calidad y precio elevado. Sin embargo, garantiza que tus sábanas durarán un buen tiempo.
  • Seda: además de suave, es muy resistente. Es brillante y elegante. Podría escurrirse muy fácil si no se sujeta bien.
  • Sintéticos: es una buena opción siempre y cuando verifiques que el sintético no supere el 50 % de la composición total. Es un material económico y duradero, aunque poco suave.
Sábanas desordenadas en la cama.
Las sábanas desordenadas alteran a más de una persona y no dejan continuar la noche o el día con tranquilidad.

Tejido

El tejido nos indica la forma en la que están entrelazadas las fibras de nuestra sábana. Entre los más populares encontramos el percal, en el que los hilos se entrelazan alternativamente a lo largo y ancho; el satén, el que es muy apretado y suave al tacto y se entrecruzan cuatro hilos a lo ancho y uno a lo largo; y el franela, que tiene una textura tipo panal.

Densidad

La densidad es muy importante cuando necesitamos comparar suavidad. Hace referencia a la cantidad de hilos que hay en cada pulgada cuadrada de la sábana. Entre más hilos tenga en esta medida, más suave será tu ropa de cama.

Tamaño

Aunque está como último consejo, es el más importante. De esto dependerá el ajuste de la sábana para tu colchón, así que te recomendamos identificar la medida exacta.

Ten presente que la bajeras deben tener la misma medida del colchón, mientras que las encimeras sí tienen medidas más amplias.

En este caso te dejamos un pequeña guía según las medidas de tu cama:

  • 90 a 105 centímetros: encimera de 160 centímetros de ancho.
  • 150 a 160 centímetros: encimera de 240 centímetros de ancho.
  • 2 metros: encimera de 290 centímetros de ancho.

Formas de evitar que se salgan las sábanas de la cama

¡Ahora sí! Te contamos cuáles son esas diferentes formas en las que puedes evitar que tus sábanas se salgan de la cama. No te pierdas estos consejos.

Cintas elásticas

Por fortuna, el mercado ha sabido responder a nuestras necesidades, incluyendo el dilema de las sábanas. Las cintas elásticas son una excelente alternativa.

Bastará con que las coloques en la parte superior e inferior del colchón y luego tiendas las sábanas como siempre lo haces. Estas bandas traen unos botones que deben ponerse luego de tender, así se asegura el agarre. Usarlas es muy sencillo.

Tirantes para las esquinas

Los tirantes para las esquinas son una buena opción. Ya los encontramos con ganchos en los extremos para sujetar las esquinas de las sábanas. Aunque también podrías hacerlas tú. Solo necesitarás resorte y unos alfileres de seguridad para sujetar.

Intenta con antideslizantes

Hay unas almohadillas antideslizantes para usar en cada esquina del colchón y por debajo de las sábanas. Estos elementos proporcionan una adherencia a la tela que mantiene las sábanas fijas, en su lugar. La gomaespuma es igual de útil porque tiene el mismo efecto.

Cama desordenada con cajonera.
La forma de tender la cama es determinante para evitar que se salgan las sábanas.

Alfileres de seguridad o ganchos

Este método resulta útil, en especial si no convives con niños, pues pueden intentar quitarlos y pincharse. Consiste en fijar las esquinas de las sábanas con alfileres de seguridad. Incluso, puedes mezclar este método con otro que te ayude a sujetar las encimeras.

Usa sábanas con cremalleras

Este método es el más fácil y a prueba de niños. De hecho, si has probado los métodos anteriores y nada resulta, mantén la calma y presupuéstate para comprar unas sábanas con cremallera o con cordón ajustable.

¡Evitar que las sábanas se salgan es muy fácil!

Como pudiste darte cuenta, evitar que las sábanas se salgan es demasiado fácil y hay múltiples formas de hacerlo. Todo dependerá de tu presupuesto o tiempo para comprar los utensilios.

Recuerda que, basado en estas ideas, puedes intentar con otros elementos que ya tengas en casa y que puedan tener los mismos efectos de adherencia. Que tu imaginación sea la mejor aliada de tu comodidad en el hogar.

 

Fuente: mejorconsalud.as.com

La alimentación y tus emociones

Cómo afecta tu alimentación a tus emociones

¿Te has preguntado alguna vez cómo afecta tu alimentación a tus emociones?

Vivimos en una sociedad de mucho hacer, constantemente activos y sin apenas tiempo para pensar en nuestra manera de alimentarnos. Así que simplemente comemos. Sin ser conscientes que una mala alimentación puede afectar a las emociones y estados de ánimo más de lo que creemos.


¿Cómo afecta?

Los alimentos que ingerimos son la fuente de nutrición que nos da energía y sacian el hambre. Por ello si los alimentos no son de calidad y no aportamos todos los nutrientes (minerales, vitaminas y otros elementos nutritivos) que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente, esta debilidad se verá reflejada en nuestras emociones, estados de ánimo y enfermedades o patologías.

Situaciones cotidianas no positivas que afecta la alimentación a las emociones.

Digestiones pesadas.

Las digestiones pesadas pueden aparecer por diferentes motivos:

Una mala alimentación: los fritos muy grasos, bollería industrial, salsas y platos preparados, pan blanco, bebidas azucaradas…

Comidas copiosas y excesivas. De esta forma sobrellenamos a nuestro estómago.

Comer rápido, no dando tiempo al sistema digestivo de enviar la señal de “estamos llenos” al cerebro. Añadiendo además que generalmente comer rápido va ligado a no masticar bien la comida, así que trabajo extra que también deberá hacer el estómago.

Intolerancias a determinados alimentos. Si comemos alimentos a los cuales somos intolerantes, provoca inflamación en el sistema digestivo produciendo gases.

Comer estresada/o o con ansiedad provoca ardor, acidez, dolor…
Después de ver las causas que pueden provocar digestiones pesadas, es interesante ver cómo nos afecta está a las emociones.

Seguro recuerdas alguna comida o cena en la que después te hayas sentido pesada/o, como empachada/o… ¿Recuerdas que emociones aparecieron? las respuestas más comunes, comparando también mi experiencia, son cansancio, apatía, pereza, culpa…

Comer y/o picotear durante todo el día.

No parar de picotear durante todo el día puede ser:

Para engañarnos y auto-convencernos a nosotras/os mismas/os de que no comemos tanto. Un hábito no saludable que lleva a plantear si hay algún otro aspecto de nuestra vida en la que también nos estamos auto-engañando.

Por algún estado emocional ya previo, como estrés, nervios, tristeza… y comamos para calmar de forma momentánea esa emoción.
Además, si a lo largo del día no paramos de llevarnos comida a la boca, el sistema digestivo no descansa, todo lo contrario, está en funcionamiento gastando energía constantemente. Esto nos hace sentir más desmotivadas/os y “apagadas/os”.

Saltarse una comida principal.

No desayunar, no comer o no cenar, afecta sin duda a nuestras emociones y estado anímico. Como decía al principio, los alimentos son los que nos dan energía (como el combustible al coche), por lo tanto, si nos saltamos una comida principal, podemos sentir irritación, apatía, tristeza, sueño, desconcentradas/os… debido a la hipoglucemia.

No olvidemos que si no damos al cuerpo los nutrientes que necesita para obtener energía y poder funcionar con normalidad, cogerá esta energía de otro lado. Por ejemplo, la glucosa (azúcar), irá a coger lo mínimo para ir tirando de los depósitos de grasa (si lo hay), de los músculos o del hígado.

Adicción a un alimento concreto.

Muchas veces sentimos la necesidad de comer unos alimentos concretos y además a diario, por ejemplo: chocolate, leche, pan, fuet, galletas… No nos imaginamos un día sin comerlos, porque pensamos que sin ellos no podríamos vivir. Si esta adicción a “X” alimento no lo podemos comer (ya sea porque estamos en el trabajo, en casa se ha acabado, etc.), provoca que sintamos nervios, ansiedad, rabia, enojo…

Comida preferida.

Todas/os tenemos platos de comida preferida que nos recuerdan a alguien (a la mama, a la abuela…), o simplemente el plato nos encanta. Esto a veces provoca el comerlo con ansia y querer repetir (“porque a saber hasta cuando no volveré a comer”).

Aquí se pueden mezclar emociones del punto “Digestiones Pesadas”, que sería más bien al finalizar la comida. Y al empezarla solemos sentir alegría, felicidad, nostalgia, placer… y en algunos casos tristeza (por ejemplo si recuerda a alguien que no está con nosotros).

Hacer dieta.

Cuando estamos haciendo dieta, esa forma de alimentarnos (alimentos prohibidos, normas, pautas, etc.) generalmente nos provoca angustia, ansiedad, irritación, tristeza, insatisfacción, frustración…

Abuso de cafeína.

Cuando abusamos del café, del té negro, de bebidas azucaradas con cafeína… aumentamos el estado de alerta, produce insomnio, ansiedad, estrés y nerviosismo.


¿Cómo saber si mi alimentación afecta a mis emociones?

Yo en consulta siempre animo a hacer un registro diario durante unas 2-3 semanas. ¡Y funciona!

Escribir como si fuera nuestro diario privado, donde apuntamos:

A qué hora me he levantado y como me siento (escribir una o varias emociones).

Si desayuno (escribir el qué desayuno, el como: si de pie o sentada, en cuanto tiempo…).

Qué bebo durante el día y como me siento (escribir una o varias emociones).

Cómo me siento antes de comer y cenar (escribir una o varias emociones).

Qué voy a comer y cenar (detallar alimentos que componen el plato).

Cómo me siento después de haber comido y cenado, ¿y pasado una hora? ¿cómo me siento? (Escribir una o varias emociones).

Si he hecho de vientre ese día, después de qué comida (anotar la hora si se prefiere)

Si he practicado ejercicio o he salido a caminar… Escribir cómo me siento antes y después de hacerlo (escribir una o varias emociones).

Nada es absurdo y todo detalle nos ayudará, por un lado a ver el patrón que seguimos y por otro a ser consciente en qué comidas o situaciones del día sentimos determinada emoción.

Esta consciencia nos permite decidir a poder cambiarlo si descubrimos que no nos beneficia en nuestro día a día.

Consejo: cómprate una libreta mediana y molona, que siempre puedas llevar encima junto a un boli.

Si quieres saber cómo comer para mejorar las emociones, no te pierdas el próximo artículo en el blog de Emoalimentación

Fuente: emocionesyautoestima.com

Respiración bucal

La respiración bucal puede tener consecuencias negativas, algunas de las cuales llegan a ser considerables. Una persona que respire por la boca debe consultar con el médico cuanto antes.

La respiración bucal es anómala, ya que lo natural y normal es respirar por la nariz. A menos que exista alguna patología, toda persona al nacer tiene respiración nasal. Esto hace que al inhalar y al exhalar los conductos nasales se calienten y humedezcan el aire que entra al cuerpo.

Solo hay respiración bucal cuando hay alguna obstrucción en las vías respiratorias. Mientras que en la respiración nasal hay un flujo normal de aire y no implica esfuerzos, la que se realiza por la boca es interrumpida y se lleva a cabo con cierta dificultad.

La respiración bucal se puede presentar de forma temporal o continua. Si se respira por la boca, a mediano o largo plazo puede haber consecuencias importantes para la salud, las cuales incluyen alteraciones en las estructuras faciales.

¿Cuál es la entrada natural de aire en los humanos?

Respirar antes de hacer los ejercicios puede aliviar el dolor de espalda.
La respiración nasal humidifica al aire y lo purifica de gérmenes.

El aire entra de manera natural por la nariz. La respiración nasal humidifica, calienta y purifica el aire inhalado. Por esto, se le considera la primera barrera de defensa natural del organismo frente a los gérmenes o las impurezas del ambiente aéreo.

No importa cómo sea el clima, el aire que se inhala siempre llega al interior del organismo a la misma temperatura. También llega purificado y 100 % humedecido. Esto es posible gracias al trabajo de las fosas nasales.

A lo anterior se suma el hecho de que la nariz concentra la mayor cantidad de óxido nítrico, sustancia que contribuye a la regulación del flujo sanguíneo, la inmunidad, la neurotransmisión y la función plaquetaria. Al inhalarse por la nariz, llega a todo el aparato respiratorio y mejora la capacidad de los pulmones para absorber oxígeno.

¿Cuándo está bien respirar por la boca?

Algunas acciones requieren de una respiración combinada; es decir, respiración bucal y nasal al mismo tiempo. Al hablar o realizar una actividad física intensa es necesario combinar la respiración por la boca y la nariz.

Cuando se hace una práctica deportiva intensa, de todos modos debe prevalecer la respiración nasal. Sin embargo, es posible que al incrementarse el esfuerzo sea necesario hacer respiración bucal.

Esta también es necesaria para alcanzar la recuperación: se inhala por la nariz y se exhala por la boca. En condiciones de cansancio, esto ayuda a que el oxígeno llegue más rápido hasta los músculos.

Asimismo, la respiración bucal puede ser necesaria cuando una persona está resfriada o tiene congestión nasal debido a una alergia. De cualquier manera, siempre es necesario privilegiar la respiración nasal frente a la bucal.

Desventajas

La respiración bucal tiene varios efectos negativos. En primera instancia, puede dar lugar a una boca demasiado seca. La saliva cumple un papel muy importante, ya que lava las bacterias de la boca de forma continua. Si esta se reduce, facilita la proliferación de gérmenes y puede causar problemas como las caries.

Otro de los efectos de la respiración bucal es la dificultad para dormir. Si no se recibe suficiente oxígeno, es posible que una persona se despierte por la noche. En los adultos esto podría causar apnea del sueño y en ellos, así como en los niños, provocar agotamiento y dificultades de concentración.

En el caso de los niños, la respiración bucal es un factor de riesgo para desarrollar deformidades esqueléticas permanentes. Este tipo de respiración promueve el crecimiento de la mandíbula superior, pero no de la inferior. El resultado es una sobremordida muy visible.

Causas clínicas de la respiración bucal

Lo más frecuente es que la respiración bucal obedezca a la obstrucción de una vía respiratoria nasal. En otras palabras, la nariz está tapada y eso no permite que el aire circule de forma normal. Las razones para que eso ocurra pueden ser las siguientes:

  • Congestión nasal. Ocasionada por un resfriado o una alergia.
  • Adenoides agrandada.
  • Amígdalas agrandadas.
  • Tabique desviado.
  • Pólipos nasales.
  • Cornetes agrandados.
  • Forma de la nariz.
  • Forma y tamaño de la mandíbula.
  • Daño por quimioterapia o radiación.
  • En raras ocasiones, tumores en la zona.

También se da el caso de personas que adquieren el hábito de respirar por la boca. Esto ocurre en los casos de personas con apnea del sueño, quienes acostumbran a dormir con la boca abierta para compensar su necesidad de oxígeno. Asimismo, el estrés favorece la respiración bucal.

Algunas personas mayores pueden desarrollar una condición llamada xerostomía por la ingestión de algunos medicamentos. Esto lleva a que se sienta la boca muy seca y con ardor, y favorece la respiración bucal.

Posibles consecuencias

El efecto más común de la respiración bucal es la boca seca y, derivados de ella, los problemas dentales como la caries y la gingivitis, la halitosis o el mal aliento y, a veces, las infecciones de garganta y oído. También favorece la apnea de sueño, con todas las consecuencias que ello implica.

Algunos efectos pueden ser más serios. La respiración bucal hace que baje la concentración de oxígeno en la sangre, un factor de riesgo para desarrollar hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca. También puede reducir la función pulmonar e incrementar los síntomas en las personas con asma.

Como ya se había mencionado antes, la respiración bucal en los niños puede originar una deformación facial. Da lugar a caras largas y estrechas, bocas estrechas, sobremordida, dientes apiñados, deglución anómala y mala postura.

También es posible que propicie trastornos del sueño y, en consecuencia, dificultad para concentrarse y bajo rendimiento académico. En conjunto, esto podría afectar el normal desarrollo de un pequeño.

¿Cómo se trata la respiración bucal?

El médico estudiará la causa de la respiración bucal e indicará un tratamiento para incidir sobre ella.

El tratamiento de la respiración bucal depende de la causa que la origine. Si hay una obstrucción nasal, lo más probable es que se receten fármacos como descongestionantes, antihistamínicos o aerosoles nasales con corticoides.

Existen unas tiras adhesivas que se colocan en el puente de la nariz y que son eficaces para ayudar a una persona a tener una respiración nasal adecuada. En caso de que haya apnea obstructiva del sueño, es posible que el médico indique el uso de un aparato llamado CPAP.

Si hay adenoides o amígdalas inflamadas en los niños, es posible que una cirugía de extracción solucione el problema. Algunos aparatos ortopédicos y de ortodoncia también podrían ayudar a abrir los senos y los conductos nasales o a ensanchar el paladar y, de este modo, facilitar la respiración nasal.

De otro lado, a través de los ejercicios de fisioterapia también se puede desarrollar una respiración normal. Lo que se logra es reentrenar los músculos de la lengua y de la boca para lograr una respiración por la nariz.

Prevención y recomendaciones

En caso de que la respiración bucal obedezca a la congestión nasal, lo más indicado es tratarla con prontitud para evitar el problema. Hay fármacos y remedios caseros que permiten descongestionar la nariz antes de que haya consecuencias.

Conviene dormir con la cabeza elevada y mantener la casa limpia y libre de alérgenos. Los purificadores y los filtros de aire pueden ser de gran ayuda en ese propósito. Asimismo, practicar ejercicios de respiración nasal es algo que contribuye a superar el problema.

El uso de un humidificador durante el sueño ayuda a aliviar la boca seca. Las técnicas de relajación son una excelente vía para aprender a respirar de forma adecuada y, además, contribuyen a reducir el estrés.

Consultar con el médico en caso de respiración bucal

Como lo hemos visto, la respiración bucal no tratada puede tener muchas consecuencias negativas, en especial en los niños. Por lo tanto, es muy importante detectarla y tratarla de forma temprana.

Si una persona evidencia que suele respirar por la boca, lo más indicado es que consulte con un médico. Es el profesional de la salud quien debe indicar las medidas que se deben aplicar para solucionar cada caso específico.

 

Fuente: mejorconsalud.as.com