Archivo por días: 6 noviembre, 2021

Trucos para limpiar el polvo

Trucos poco conocidos para limpiar el polvo de forma sencilla sin productos químicosLimpiar el polvo

A pocas personas les gusta limpiar el polvo de la casa, pero hay que hacerlo. Estos trucos caseros te ayudarán.

La mayoría de la gente limpia el polvo usando una paño de tela y un producto específico para los muebles o la madera.

Es una forma correcta de hacerlo, pero quizá se te ha terminado el limpiador, o no tienes un paño limpio, o no quieres usar productos químicos.

Vamos a ver algunos trucos caseros para limpiar el polvo de la casa. Algunos de ellos provienen de la web El Mueble. Son sencillos y baratos de aplicar, y aceleran el trabajo, o te sacarán de un apuro. ¡Pruébalos!

Comida

Truco para limpiar las esquinas

Las esquinas de las ventanas, de los muebles o de la pared, son de dificil acceso para un robot aspirador, un limpiador de polvo, o nuestros propios dedos redondeados.

Se pueden limpiar eficazmente usando un cepillo viejo de pintura. Lo puedes impregnar de un producto limpiador.

También puedes usar una esponja rectangular, que encaje en las esquinas.

Techos, detrás de los armarios, y otros lugares inaccesibles

Muchas veces resulta imposible llegar con la mano o el quitapolvos detrás de un armario, en lo profundo de una librería, o en las telarañas del techo.

Un truco muy curioso es poner un calcetín viejo en la punta de la escoba, sujetarlo con una goma, y usarlo para limpiar las zonas más inalcanzables.

Alternativas al limpiador

¿No quieres usar el spray para muebles, o se te ha acabado? Puedes sustituirlo por bicarbonato sódico, si lo tienes a mano. Es habitual guardarlo en casa porque tiene muchos usos, incluso culinarios. Pero es un excelente limpiador desinfectante.

Diluye bicarbonato sódico en un poco de agua tibia, y moja un trapo de tela. Déjalo actuar unos minutos, y quitar el producto sobrante con un paño seco de microfibras.

También puedes emplear vinagre blanco usándolo de la misma forma, diluido en agua.

Toallitas de bebé

Si no tienes un paño a mano y quieres quitar el polvo o la suciedad de un mueble, puedes usar toallitas de bebé o de baño.

Objetos delicados

Para artículos muy frágiles que se pueden romper, como candelabros, jarrones o estatuas, El Mueble recomienda guantes de tela, que son más eficaces con objetos irregulares, y al ser tus propias manos puedes sujetar mejor el objeto delicado.

 

Fuente:  computerhoy-com.cdn.ampproject.org

Consejos para dormir bien

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1. Haz ejercicio: Mantenerse físicamente activo cada día con actividades al alcance de la mano como caminar, correr o nadar, nos aportan tres beneficios clave de cara a obtener un sueño reparador: cuando uno está cansado por el ejercicio se duerme más rápido, consigue un mayor porcentaje de sueño profundo y se despierta con menos frecuencia durante la noche.

2. La cama es sólo para dormir y para tener relaciones sexuales: El resto de actividades como tumbarse en la misma para ver la televisión, leer las redes sociales, revisar el correo o jugar en el móvil, tableta o portátil no nos aporta ningún factor positivo si queremos dormir mejor al final del día.

3. Horarios y rutina: Para conseguir dormir bien necesitamos organizar nuestro sueño y hacerlo de forma responsable. Hay que irse dormir a la misma hora cada día y despertarse también a la misma hora, en la medida de lo posible. Entrenar a nuestro cuerpo de cara al sueño hará que nos durmamos también más rápidamente y nos despertemos más frescos.

4. Adiós al tabaco: Fumar es un gran enemigo del descanso, aparte de nuestra salud en general. La nicotina provoca en nuestro organismo un efecto que dificulta que nos quedemos dormidos con facilidad.

5. Una buena zona de descanso: El lugar donde duermes debe ser un templo de tranquilidad y silencio. El móvil, el portátil o la televisión deberán estar fuera de la zona de descanso. Lo ideal es que esté oscuro, relativamente fresco y todo lo tranquilo que sea posible. La habitación deberá estar ordenada y con pocos objetos alrededor para facilitar ese ambiente de tranquilidad que requiere un sueño reparador.

6. Menos bebidas con cafeína: El café, el té o los refrescos pueden apetecer mucho a lo largo del día pero la cafeína nos provocará más dificultad para dormir por la noche y también aumentan la necesidad de despertarse para hacer pis durante la noche.

7. Los somníferos tampoco son buenos aliados: Intenta evitar las pastillas para dormir y consulta con un especialista la forma más eficaz de tomarlas durante el período de tiempo más corto posible.

8. Beber menos alcohol: El alcohol deprime el sistema nervioso, lo que ayuda a quedarse dormido. Sin embargo, este efecto desaparece a las pocas horas, lo que provoca que podamos despertarnos varias veces a lo largo de la noche, impidiendo un buen sueño. Además de esto, el alcohol magnifica los ronquidos y otros problemas respiratorios relacionados con el sueño.

9. Siestas sí, pero cortas: Dormir la siesta es beneficioso para continuar con energía el resto del día, pero no si son extensas. Un máximo de 20 minutos nos sentará fenomenal. Más, sólo impedirá que por la noche no consigamos conciliar el sueño.

10. Si no consigues dormirte, levántate: Quedarse en la cama tras 20 minutos de haberse ido a dormir es un indicador de que no estamos relajados y por tanto, nos va a costar quedarnos dormidos. Levántate, ponte a leer un poco, y luego vuelve a la cama. Dar vueltas y vueltas en la misma durante horas no acelerará el proceso.

 

Dormir te hace sentir mejor, pero su importancia -como hemos visto- va más allá de solo aumentar tu estado de ánimo o desterrar los poco deseados círculos o marcas debajo de los ojos. El sueño adecuado es una parte clave de un estilo de vida saludable y puede beneficiar su corazón, peso, mente y mucho más.

 

 

Fuente: https://www.muyinteresante.es

Beneficios del sueño

¿Por qué es necesario dormir bien? Los 6 beneficios del sueño

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Además de ser un gran placer, dormir bien tiene efectos muy positivos en nuestro organismo. Estos son los 6 que los especialistas consideran más beneficiosos.

Incrementa la creatividad

Cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso hace que la imaginación sea más potente y nosotros, más creativos.

Ayuda a perder peso

La falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio provoca, además, que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que dormir poco se asocie a la obesidad.

Te hace estar más sano

Nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra contra las toxinas y los gémenes que de forma continua nos amenazan. Con un sistema inmunitario débil tenemos muchas menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.

Mejora la memoria

Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo. En la Universiad de Hafi (Israel) lo han corroborado con los resultados de un estudio que afirma que una siesta de 90 minutos a media tarde ayuda a fijar los recuerdos y la destreza.

Protege el corazón

Un reciente estudio publicado en el European Heart Journal afirma que los insomnes tienen tres veces más posibilidades de sufrir una insuficiencia cardíaca que los que duermen a pierna suelta. El insomnio aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés, lo que aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Otros estudios también ligan el insomnio a tener el colesterol más alto.

Reduce la depresión

Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser mas felices y emocionalmente mas fuertes. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

Fuente: Artículo publicado por Mercedes Parra Gil en el número 108 de la revista Salud y Corazón.

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