Archivo de la etiqueta: Psicología

Paz interior y ser feliz

Cómo encontrar la paz interior y ser feliz

Cómo encontrar la paz interior y ser feliz

Este es uno de los propósitos vitales más importantes. La paz interior es la base necesaria de un estilo de vida en el que te sientes en armonía contigo mismo y con tus decisiones. Tal vez sientas que existen ingredientes que alteran tu calma anímica, por ejemplo, el estrés. Mientras que en el lenguaje coloquial, a veces, se confunde la felicidad con la euforia constante, en realidad, el verdadero bienestar nace de la armonía, el equilibrio y la serenidad de esa paz interior que es tu refugio.

Cuando has alcanzado este estado, la paz interior va contigo allí donde vas. ¿Cómo encontrar la paz interior y ser feliz?

5 consejos para tener paz interior y ser feliz

Para concretar este camino de superación te damos estos cinco principios esenciales para lograr este propósito tan importante.

1. Practica el bien

La bondad está íntimamente ligada a la paz interior. Piensa en el bienestar que sientes cuando has hecho lo correcto. Por tanto, lleva este compromiso humano con la ética de la virtud a tu día a día. Las mejores acciones son aquellas que son objetivamente buenas. Recuerda que el fin no justifica los medios.

No dejes de hacer algo solo por el qué dirán. Por el contrario, actúa de tal forma que cuando estés a solas contigo mismo en la intimidad de tu conciencia te sientas orgulloso por cómo te has comportado.

2. Vive el presente

Este es un principio básico y esencial, bajo esta máxima se trabaja la terapia cognitiva del mindfulness. Estás viviendo el día de hoy, por tanto, centra tu presencia en aquello que vas a hacer en esta jornada. Tu paz interior se rompe de manera frecuente por la anticipación constante del mañana y por miedos que, en muchos casos, nunca se harán realidad.

¿Cómo llevar a la práctica este propósito de vivir el presente? Tomando decisiones relativas al día de hoy en lugar de vivir tan pendiente de que llegue el viernes.

3. Agradece lo que tienes

Tu nivel de felicidad aumenta cuando, de verdad, valoras más tus motivos de buena suerte y das menos importancia a aquello que te falta. Para fomentar la rutina de la gratitud como un valor prioritario puedes comenzar cada día enumerando tres razones por las que quieres dar gracias a la vida.

4. Cuida tus relaciones personales

Tu nivel de felicidad aumenta cuando cuidas tus vínculos sociales. Para ello, intenta construir los vínculos de apego con la familia, amistad y compañerismo desde el respeto a la individualidad de cada ser humano. Valora a cada persona por sus virtudes en lugar de querer cambiarle por sus defectos.

5. Diferencia entre aquello que depende de ti y lo que no

Este es otro de los principios básicos de la paz interior. ¿Tienes un problema que te preocupa? Entonces, ocúpate de solucionarlo. ¿Se trata de un asunto que trasciende a tu propio campo de actuación? Entonces, acepta este hecho.

Cómo encontrar la paz interior y ser feliz - 5 consejos para tener paz interior y ser feliz

Factores que impiden la tranquilidad mental y emocional

  1. El perfeccionismo. 1Esa idea que te hace sentir que nada está a la altura de ese ideal que tienes en tu mente. La vida no es perfecta pero es real. Y esto es lo más importante.
  2. El miedo a la soledad. En lugar de alimentar este miedo con pensamientos negativos, alimenta la esperanza de la compañía por medio del tiempo dedicado a las relaciones personales (cuida tus vínculos con los demás pero también contigo mismo).
  3. Complicar lo sencillo. ¿Cuántas veces te has dado cuenta de que habías magnificado un asunto en tu mente cuando en la realidad todo era más sencillo?
  4. Compararte con los demás. Cada persona tiene su camino. Tu paz interior se rompe cuando mides tu realidad en comparación con la de otra persona. Una comparación que no solo puede ser presencial, sino también virtual.
  5. El estrés. Es natural que existan instantes de estrés, sin embargo, no es lógico normalizar este estado emocional como si para ser realmente productivo fuese necesario experimentarlo. Los efectos del estrés crónico te alejan de la paz interior y afecta a tu salud.

Sentimientos para cultivar la paz espiritual y mental

  1. Ilusión. Identifica aquello que te ilusiona en el día a día poniendo una atención especial en los pequeños detalles de la rutina.
  2. Comprensión. Un ingrediente necesario contigo mismo y con los demás. Por ejemplo, en lugar de juzgarte de manera negativa, intenta comprenderte.
  3. Esperanza. Este sentimiento te ayuda a observar la luz en el horizonte incluso en situaciones de dificultad.
  4. Paciencia. La vida tiene su propio ritmo y este compás no siempre está alineado con tus expectativas. Aprender a esperar es una receta necesaria para mantener la paz interior.
  5. Perdón. Necesitas cerrar capítulos no superados. Y esto pasa, en algunos casos, por el perdón como medicina necesaria para pasar página.

¿Cómo encontrar la paz interior y ser feliz? Viviendo como protagonista cada día de tu vida.

 

Fuente: psicologia-online.com

Reconocer los errores para crecer

Reconocer los errores para crecer

A ninguna persona le resulta agradable recibir críticas, incluso aunque estas sean constructivas. Nos duele, nos enfada y nos altera escuchar en boca de otros aquello que no hacemos del todo bien. Nos cuesta reconocer los errores, pero es un ejercicio muy sano y necesario para nuestro crecimiento personal.

A pesar de lo difícil que resulta asumir nuestros fallos, si logramos hacerlo estaremos más cerca de tener una existencia pacífica y feliz. Reconocer nuestros errores y hacernos responsables de ellos mejorará tanto nuestro estado interno como nuestras relaciones personales. 

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer los errores?

Autoestima

Todos los seres humanos necesitamos tener una imagen positiva de nosotros mismos. Hemos de considerar que poseemos cualidades positivas y de valor, para poder encontrarnos en paz con lo que somos.

Nos negamos, muchas veces, a mirar nuestros defectos en un intento por preservar nuestra autoestima. Sin embargo este mecanismo surge de un enfoque básico erróneo: cometer errores es malo. Desde esta perspectiva es lógico y comprensible que mirar de frente a nuestros fallos nos genere rechazo. No obstante, la realidad es bien distinta: cometer errores es humano. Hacerlo no nos convierte en personas malas o indignas de cariño.

Nuestra autoestima no ha de estar basada en una imagen ficticia de nosotros como seres perfectos. El amor propio significa conocernos y aceptarnos con todas nuestras cualidades, tanto positivas como negativas, y seguir trabajando en nosotros mismos.

Es por ello que las personas con una autoestima dañada son las que encuentran más dificultad en reconocer sus fallos. A pesar de que, en ocasiones, puedan exteriorizar una imagen casi narcisista, realmente no se aceptan. Quien se encuentra verdaderamente en paz consigo mismo no necesita adoptar ningún tipo de estrategia para negar sus faltas.

Mujer incapaz de reconocer sus fallos

 

Perfeccionismo

El papel del perfeccionismo es también muy significativo en este asunto. Los individuos con personalidades más rígidas muestran más reticencia a aceptar sus errores. Además también se muestran más duros a la hora de juzgar los fallos de los demás. Esto es debido a que, generalmente, observan la realidad desde una posición dicotómica: todo es blanco o negro, no existe una escala de grises. Para ellos cometer errores es algo totalmente indeseable, y dado que aspiran a la perfección no pueden asumir que esto ocurra.

En este caso es totalmente necesario flexibilizar los puntos de vista y comprender que aspirar a la perfección es algo agotador y poco realista. Las personas no son completamente buenas o absolutamente malas, todos nos situamos en puntos intermedios del continuo. Además, dado que la vida viene sin manual de instrucciones, todos cometemos errores y tenemos derecho a hacerlo.

Reconocer los errores nos ayuda a crecer

Cuando alguien resalta algo negativo de nuestra persona, esto nos despierta intensos y desagradables sentimientos. Pero es necesario caer en la cuenta de que, si esto sucede, significa que hay partes de nosotros mismos que nos negamos a observar. Cuando una crítica nos afecta es porque está tocando un punto de nosotros que necesita sanar.

Es momento de tomar las riendas y reunir la valentía para conocernos y mirarnos en profundidad. Una vez que te descubres y te aceptas, ninguna opinión ajena puede herirte. Para ello es necesario que tengas claras dos cosas:

  • Cometer errores es humano: Todas las personas fallan alguna vez y esto es algo normal. Es necesario aceptar esta realidad y dejar de juzgar y juzgarnos duramente.
  • Reconocer los errores es valiente: asumir nuestras faltas requiere el coraje de mirar de frente nuestras sombras más oscuras. Hacerlo es un ejercicio de humildad y un deseo genuino de mejorarnos a nosotros mismos.
Hombre reconociendo sus errores

 

No debemos culparnos por fallar en ciertos aspectos de nuestra vida, pero si hemos de hacernos responsables. El desarrollo personal pasa inevitablemente por un proceso de introspección en el que descubrimos qué áreas requieren trabajo de nuestra parte. Reconocer nuestros errores nos hace más humanos y más humildes y nos permite mejorar.

Tratemos de darnos a nosotros mismos y a los demás la libertad de equivocarnos y aprender de los propios fallos. Seamos más flexibles, tolerantes y comprensivos. Nadie necesita ser perfecto para ser apreciado por las personas que le rodean. Errar y asumir los errores es el único camino hacia la madurez emocional.

 

 

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Mejora tu memoria

3 consejos útiles para mejorar tu memoria

La memoria no es simplemente una capacidad estática e innata. Puede entrenarse y mejorarse con unas sencillas técnicas
3 consejos útiles para mejorar tu memoria

¿Crees que sería bueno para ti aprender en pocos minutos 3 técnicas para mejorar tu memoria? Frecuentemente escuchamos las excusas: “No, es que tengo muy mala memoria”, “No se me quedan las cosas”, o incluso, “no sirvo para estudiar”. Este artículo no pretende hacer creer que todo el mundo tenga la misma capacidad para el aprendizaje, ni mucho menos para la retención de datos, porque no tiene que ser así. Sin embargo, podréis mejorar vuestra capacidad de retención si seguís unos fáciles consejos. 

La memoria es una gran desconocida para la gente, sin embargo es una función cognitiva central en nuestro potencial intelectual. Por ello, queremos empezar definiéndola, aunque sea muy someramente.

Mente de una persona con piezas del tetris

¿Qué es la memoria?

Una función cognitiva e intelectual y, a la vez, un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y evocar la información del pasado. Surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales. Estas redes, cuando se estimulan repetidamente -sea por la evocación, sea por el repaso-, propician un fenómeno llamado potenciación a largo plazo.

La buena noticia es que la memoria es una función cognitiva que puede entrenarse y, por consiguiente, mejorarse. Aducir falta de memoria ya no volverá a ser una excusa para ti, pues en este artículo queremos mostrarte:

3 consejos útiles para mejorar tu memoria

Toma nota, pues nunca has estado tan cerca como ahora de mejorar tu memoria:

1. Considerar la información a memorizar, interesante y atractiva

A menudo nos sorprendemos cuando alguien es capaz de recordar un suceso ocurrido años atrás con todo lujo de detalles. O, por ejemplo, viendo como algunas personas son capaces de memorizar largas listas de datos sin apenas esfuerzo.
Esto ocurre sencillamente porque a estas personas la información les resulta muy atractiva, por lo que sea. Tal vez les apasione el derecho y sean capaces de memorizar el código civil o el penal sin apenas esfuerzo. O, tal vez les guste mucho la historia y sean capaces de recordar la lista de los reyes godos (incluido el año en el que reinaron).

Si consideramos aquello que estudiamos como emocionante, y nos gusta aquello de lo que trata, aumentaremos nuestras probabilidades de recordarlo. No obstante, somos conscientes de que muchas veces es imposible considerar el estudio como algo apasionante y lleno de sentido. En estos casos, puede ser de utilidad un sencillo consejo de, nada más ni nada menos que Einstein:

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber…”

Debemos encontrar la motivación suficiente para hacer del estudio algo útil y valioso para nosotros.

2. Repetir los conceptos una y otra vez

Es el método por excelencia del estudiante. Pero no por ello el menos importante. Repetir los conceptos importantes una y otra vez refuerza la sinapsis del circuito neuronal creado al efecto, por lo que el acceso al contenido y su evocación estará garantizado. Obviamente, este método requiere mucho esfuerzo y tiempo.

Es mucho mejor grabarse la lección con el móvil u otro dispositivo y después escucharlo a la vez que lo lees de los apuntes. La información que se recibe por 2 sentidos de forma simultánea, mejorará la memorización del contenido.

Cabeza de una persona con una pieza de puzzle en la cabeza

3. Disminuir la complejidad de los temas convirtiéndolos en lineales y sencillos

Este debe ser el primer paso. Es mucho mejor empezar por los elementos más sencillos (tal vez podrás descomponer la tarea en partes más o menos asequibles). No te satures, intenta memorizar un poco cada día, pues la memoria se satura si debe procesar demasiados datos en un mismo momento.

También puedes asociar temas a colores. Utilizar subrayadores de diferentes tipos y colores. O utilizar frases o palabras claves que puedas desarrollar fácilmente o asociar a elementos o epígrafes del tema. De igual modo, puedes hacer dibujos que puedas transformar en una historia con el contenido del tema.

En definitiva, el trabajo y la concentración son claves en el aprendizaje, pero debemos intentar ayudarnos de diferentes trucos o técnicas que nos resultarán útiles.
De esta manera aumentaremos nuestras probabilidades de tener una verdadera memoria de elefante.

 

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

Ayúdate y perdona

7 frases que te ayudarán a perdonar

7 frases que te ayudarán a perdonar

El perdón es un acto de piedad, pero sobre todo de liberación; para quien lo recibe, pero sobre todo para quien lo da. Este ejercicio de generosidad con uno y con el otro o los otros es fundamental para mantener la estabilidad emocional, para cerrar viejos capítulos y abrir otros nuevos. Es muy complicado estar bien mientras se albergan rencores y por eso hoy hemos traído algunas frases que te ayudarán a perdonar.

En muchos casos no es fácil perdonar a la persona que nos hirió, sobre todo cuando nuestras entrañas nos piden venganza o nuestros actos pueden alimentar ese resentimiento. Más difícil aún cuando la herida la causó alguien a quien amamos o tenemos en muy alta estima. Por eso, como decimos, es un acto de generosidad, la resolución de un diálogo con uno mismo, cara a cara.

Así, el perdón es un acto sublime, que se da como fruto de un proceso de reconciliación. Este implica un nuevo pacto, que supone no incurrir de nuevo en las conductas que dieron origen a la afrenta. Vale la pena, en todo caso. Por nosotros mismos y por los demás. Enseguida te compartimos 7 frases que te ayudarán a perdonar.

Perdonar no es fácil

Una de las frases que te ayudarán a perdonar viene de la pluma de Benjamín Franklin. Dice lo siguiente: “Las tres cosas más difíciles de este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo”.

El perdón nunca es fácil, ni para una, ni para la otra parte. En ambos casos exige grandeza. A quien pide perdón, porque debe reconocer su error y comprometerse a no repetir el agravio. A quien perdona porque le exige nobleza, generosidad y comprensión de las debilidades ajenas.

Pareja cogida de la mano al amanecer simbolizando frases que te ayudarán a perdonar

Dos frases que te ayudarán a perdonar

Mahatma Gandhi legó muchas de las frases que te ayudarán a perdonar. El perdón estaba en la base de toda su filosofía de vida. Una de esas frases señala: “Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa sabe amar”.

Gandhi hacía una asociación entre el perdón y el amor. Porque tanto para amar como para perdonar se necesita fortaleza. Así mismo lo veía Martin Luther King, quien dijo: “El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar”. En el amor siempre hay capacidad de perdón… y en el perdón siempre hay capacidad de amar.

El perdón es una bendición

William Shakespeare nos ofrece una visión del perdón que revela su alcance. No solo favorece a quien lo recibe, sino también a quien lo otorga. Una de sus frases dice: “El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe”.

Pájaros volando simbolizando frases que te ayudarán a perdonar

 

Al perdonar, quien es capaz de olvidar el agravio, se engrandece a sí mismo. Es capaz de pasar por encima del daño que recibió y buscar la paz con el otro. El que es perdonado recibe ese beneficio, pero no gratuitamente. También crece al reconocer su error y admitir que no fue aceptable su conducta.

La necesidad del perdón

Una de las razones más importantes para perdonar es el hecho de que todos los seres humanos cometemos errores. Es lo que nos recuerda una frase de Jacinto Benavente: “A perdonar solo se aprende en la vida cuando a su vez hemos necesitado que nos perdonen mucho”. Humanos somos y, más tarde o más temprano, todos necesitamos un perdón.

Por otro lado, también están los que se culpan y se fustigan excesivamente cuando cometen un error. Los que se sienten eternamente condenados a pedir perdón por todo lo que hacen. Al respecto dice Confucio: “Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo”. Una frase que llama a la generosidad de espíritu.

Perdonando se obtiene sosiego

Demián Bucay también nos recuerda el gran beneficio que obtiene quien perdona. Una de sus reflexiones señala lo siguiente: “Tras una ofensa, la manera de recuperar el sosiego, de ganar libertad y equilibrio psicológicos es perdonar. Solo así curaremos nuestra herida y evitaremos que el resentimiento nos paralice”.

Mujer en el campo simbolizando frases que te ayudarán a perdonar

La frase final es clave en sus afirmaciones. Los rencores tienen una fuerza enorme y se alimentan a sí mismos. Cuando son muy intensos y se mantienen por mucho tiempo, terminan paralizando. Limitando la vida emocional e impidiendo el avance.

Sería bueno tener a mano estas frases que te ayudarán a perdonar. El perdón libera y engrandece. Lo importante es hacerlo de corazón, de lado y lado. No es un simple ritual para eliminar la culpa, sino un alto y un replanteamiento que debe conducir a un crecimiento de todos los implicados.

 

 

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

La alimentación y tus emociones

Cómo afecta tu alimentación a tus emociones

¿Te has preguntado alguna vez cómo afecta tu alimentación a tus emociones?

Vivimos en una sociedad de mucho hacer, constantemente activos y sin apenas tiempo para pensar en nuestra manera de alimentarnos. Así que simplemente comemos. Sin ser conscientes que una mala alimentación puede afectar a las emociones y estados de ánimo más de lo que creemos.


¿Cómo afecta?

Los alimentos que ingerimos son la fuente de nutrición que nos da energía y sacian el hambre. Por ello si los alimentos no son de calidad y no aportamos todos los nutrientes (minerales, vitaminas y otros elementos nutritivos) que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente, esta debilidad se verá reflejada en nuestras emociones, estados de ánimo y enfermedades o patologías.

Situaciones cotidianas no positivas que afecta la alimentación a las emociones.

Digestiones pesadas.

Las digestiones pesadas pueden aparecer por diferentes motivos:

Una mala alimentación: los fritos muy grasos, bollería industrial, salsas y platos preparados, pan blanco, bebidas azucaradas…

Comidas copiosas y excesivas. De esta forma sobrellenamos a nuestro estómago.

Comer rápido, no dando tiempo al sistema digestivo de enviar la señal de “estamos llenos” al cerebro. Añadiendo además que generalmente comer rápido va ligado a no masticar bien la comida, así que trabajo extra que también deberá hacer el estómago.

Intolerancias a determinados alimentos. Si comemos alimentos a los cuales somos intolerantes, provoca inflamación en el sistema digestivo produciendo gases.

Comer estresada/o o con ansiedad provoca ardor, acidez, dolor…
Después de ver las causas que pueden provocar digestiones pesadas, es interesante ver cómo nos afecta está a las emociones.

Seguro recuerdas alguna comida o cena en la que después te hayas sentido pesada/o, como empachada/o… ¿Recuerdas que emociones aparecieron? las respuestas más comunes, comparando también mi experiencia, son cansancio, apatía, pereza, culpa…

Comer y/o picotear durante todo el día.

No parar de picotear durante todo el día puede ser:

Para engañarnos y auto-convencernos a nosotras/os mismas/os de que no comemos tanto. Un hábito no saludable que lleva a plantear si hay algún otro aspecto de nuestra vida en la que también nos estamos auto-engañando.

Por algún estado emocional ya previo, como estrés, nervios, tristeza… y comamos para calmar de forma momentánea esa emoción.
Además, si a lo largo del día no paramos de llevarnos comida a la boca, el sistema digestivo no descansa, todo lo contrario, está en funcionamiento gastando energía constantemente. Esto nos hace sentir más desmotivadas/os y “apagadas/os”.

Saltarse una comida principal.

No desayunar, no comer o no cenar, afecta sin duda a nuestras emociones y estado anímico. Como decía al principio, los alimentos son los que nos dan energía (como el combustible al coche), por lo tanto, si nos saltamos una comida principal, podemos sentir irritación, apatía, tristeza, sueño, desconcentradas/os… debido a la hipoglucemia.

No olvidemos que si no damos al cuerpo los nutrientes que necesita para obtener energía y poder funcionar con normalidad, cogerá esta energía de otro lado. Por ejemplo, la glucosa (azúcar), irá a coger lo mínimo para ir tirando de los depósitos de grasa (si lo hay), de los músculos o del hígado.

Adicción a un alimento concreto.

Muchas veces sentimos la necesidad de comer unos alimentos concretos y además a diario, por ejemplo: chocolate, leche, pan, fuet, galletas… No nos imaginamos un día sin comerlos, porque pensamos que sin ellos no podríamos vivir. Si esta adicción a “X” alimento no lo podemos comer (ya sea porque estamos en el trabajo, en casa se ha acabado, etc.), provoca que sintamos nervios, ansiedad, rabia, enojo…

Comida preferida.

Todas/os tenemos platos de comida preferida que nos recuerdan a alguien (a la mama, a la abuela…), o simplemente el plato nos encanta. Esto a veces provoca el comerlo con ansia y querer repetir (“porque a saber hasta cuando no volveré a comer”).

Aquí se pueden mezclar emociones del punto “Digestiones Pesadas”, que sería más bien al finalizar la comida. Y al empezarla solemos sentir alegría, felicidad, nostalgia, placer… y en algunos casos tristeza (por ejemplo si recuerda a alguien que no está con nosotros).

Hacer dieta.

Cuando estamos haciendo dieta, esa forma de alimentarnos (alimentos prohibidos, normas, pautas, etc.) generalmente nos provoca angustia, ansiedad, irritación, tristeza, insatisfacción, frustración…

Abuso de cafeína.

Cuando abusamos del café, del té negro, de bebidas azucaradas con cafeína… aumentamos el estado de alerta, produce insomnio, ansiedad, estrés y nerviosismo.


¿Cómo saber si mi alimentación afecta a mis emociones?

Yo en consulta siempre animo a hacer un registro diario durante unas 2-3 semanas. ¡Y funciona!

Escribir como si fuera nuestro diario privado, donde apuntamos:

A qué hora me he levantado y como me siento (escribir una o varias emociones).

Si desayuno (escribir el qué desayuno, el como: si de pie o sentada, en cuanto tiempo…).

Qué bebo durante el día y como me siento (escribir una o varias emociones).

Cómo me siento antes de comer y cenar (escribir una o varias emociones).

Qué voy a comer y cenar (detallar alimentos que componen el plato).

Cómo me siento después de haber comido y cenado, ¿y pasado una hora? ¿cómo me siento? (Escribir una o varias emociones).

Si he hecho de vientre ese día, después de qué comida (anotar la hora si se prefiere)

Si he practicado ejercicio o he salido a caminar… Escribir cómo me siento antes y después de hacerlo (escribir una o varias emociones).

Nada es absurdo y todo detalle nos ayudará, por un lado a ver el patrón que seguimos y por otro a ser consciente en qué comidas o situaciones del día sentimos determinada emoción.

Esta consciencia nos permite decidir a poder cambiarlo si descubrimos que no nos beneficia en nuestro día a día.

Consejo: cómprate una libreta mediana y molona, que siempre puedas llevar encima junto a un boli.

Si quieres saber cómo comer para mejorar las emociones, no te pierdas el próximo artículo en el blog de Emoalimentación

Fuente: emocionesyautoestima.com

Necesitamos es una caricia

En ocasiones, todo lo que necesitamos es una caricia. Nada más. No queremos las palabras de siempre, ni esas frases que han sido expresadas tantas veces. Queremos ser reafirmados, acogidos y valorados por el contacto de esa mano pasando suavemente por nuestra piel…

Pocas cosas ofrecen una calma afectiva y mental tan adecuada como el sencillo acto de acariciar. Es más, desde el campo de la psicología humanista y el análisis transaccional, nos dicen que toda persona necesita ser tocada por las personas que ama para sentirse “reconocida”.

Nada es tan complaciente como una caricia inesperada, como el contacto de alguien que a pesar de estar tocado por mil cicatrices, es capaz de ofrecer las caricias más suaves.

PAreja abrazada regalándose una caricia

 

La privación sensorial es una realidad que no solo experimenta el bebé con su madre, también entre las parejas puede darse en algún momento. Son vínculos donde no existe un adecuado contacto, donde la persona no es reconocida mediante la caricia, el abrazo, las palabras amables…

Ahí donde no existe trasmisión de afecto, o ese amor que va más allá de las palabras. Un niño que sufre la deprivación maternal, sufre un desarrollo mucho más lento y posibles trastornos reactivos y emocionales el día de mañana. Son criaturas que crecen con graves carencias.

También a nivel afectivo y de pareja puede ocurrir que una de las dos personas no disponga de esa sabiduría emocional implícita en las caricias sencillas, en las caricias cómplices que edifican una auténtica relación. En estos casos, el otro miembro de la pareja se sentirá vacío y dudará de los sentimientos y la validez de ese compromiso, de esa relación.

Las caricias, son como el alimento que necesita el alma y nuestro cerebro emocional para sentirse parte del mundo. Parte de aquello que ama.

Las caricias: una necesidad psicológica, biológica y social

Preja abrazada feliz

 

Una caricia es un arma de poder, un gesto esencial que encierra todo un mundo de emociones, de equilibrio interno y bienestar psicológico. Esta necesidad por ser reconocidos, y por tanto, acariciados, es algo que nos va a caracterizar toda la vida.

Una caricia construye vida, la reafirma, la edifica y teje un manto invisible que nos une a esa persona que se aloja en nuestro corazón. Ninguna tecnología puede sustituir algo así, ninguna máquina tiene el calor de un abrazo, ni la ternura de una caricia.

Suele decirse también que el modo en que una persona ha recibido sus caricias en su infancia determinará la forma en que las espere de los demás. Si no las ha recibido nunca es muy posible que no sepa cómo ofrecerlas, pero su necesidad por recibirlas será sin duda muy intensa a pesar de no reconocerlo.

Es algo complejo, porque las carencias en la infancia determinan muchos de nuestros aspectos en nuestra madurez. Y aunque puedan existir muchas diferencias interindividuales, la necesidad de roce, de cercanía de afecto es algo universal no solo en el ser humano, también en los animales. De hecho podemos verlo en nuestras mascotas.

El poder de las caricias incondicionales

Para que una caricia tenga impacto, relevancia y trascendencia debe ser incondicional. Yo paso mi mano por tu rostro porque es lo que siente mi corazón, porque te reconozco como parte de mi y lo hago sin egoísmos. Sin condiciones.

  • Una caricia es antes que nada un estímulo sensorial. Se crea una sensación, pero para que sea auténtica e incondicional, es roce debe despertar sentimientos y emociones positivas.
  • Si la caricia es sincera e incondicional, establecemos una adecuada reciprocidad. Las dos personas se reconocen como parte del otra y reciben esas caricias como un tipo de lenguaje que las une, que las edifica.

En la caricia que te ofrezco también está una parte de mí

Pareja bajo un paragüas

Las personas no acariciamos solo para ofrecer placer, para calmar, para atender y gratificar. Acariciamos para transmitir una parte de nosotros mismos y construir un vínculo.

Las caricias una vez dadas son lo que son, después la otra persona deberá juzgarla como algo auténtico o algo falso. Porque no olvidemos también que hay caricias que hacen daño, caricias piadosas o irónicas que pueden destruir el vínculo.

Una caricia dice mucho de nosotros,  de ahí que debamos ofrecerla con calma, con ternura, trasmitiendo esos mensajes cómplices que no necesitan de palabras.

Caricias como parte del apego saludable

En nuestro espacio te hablamos muy a menudo del concepto del apego. Y si bien es cierto que a menudo, y desde otras perspectivas se concibe el apego como “dependencia” o aferrarse demasiado a algo o alguien, desde el punto de vista humanista y afectivo, las personas necesitamos de un apego saludable para crear el vínculo.

Una caricia es el gesto mediante el cual, reconocemos, envolvemos e integramos en nuestro ser, a una o más personas. Son parte de nuestro corazón y necesitamos de ese contacto piel con piel para reafirmar emociones.

Una caricia es una palabra grabada en la piel que todos necesitamos recibir, porque no hay mejor pegamento para corazones rotos que un cargamento entero de caricias.

 

Fuente:  lamenteesmaravillosa.com

Conciencia Tranquila…

Consejos para tener la Conciencia Tranquila

Imagen 0

Tener la conciencia tranquila es un paso muy importante de salud ya que no hay nada como estar en paz con uno mismo para disfrutar de la vida en planos muy distintos, tanto del ámbito de la amistad como de la posibilidad de tener un descanso reparador cada noche. El ser humano es un ser que puede tener luchas y contradicciones internas, sin embargo, siempre es recomendable buscar el equilibrio.

¿Cómo tener la conciencia tranquila?

Consejos prácticos para estar en calma

1. En primer lugar, es muy importante que seas fiel a ti mismo y a tus verdaderos valores. Por tanto, nunca te des la espalda a ti mismo. Existen personas que viven pendientes de aquello que dicen los demás.

2. Tener la conciencia tranquila no significa ser perfecto sino tener la capacidad de pedir perdón ante un error. Por suerte, el ser humano es un ser que tiene la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, por tanto, puede rectificar sus pasos y reparar sus errores.

3. Haz lo correcto tanto cuando estés en público como cuando estés en privado. Es decir, sé fiel a tu ética personal por tu propio bienestar.

4. Practicar el bien produce grandes beneficios: aumento de la autoestima, ilusión por la vida, ganas de compartir el presente en compañía…

5. Escucha tu corazón y sé fiel a tu voz interior. En ocasiones, podemos cometer el error de dejarnos llevar por el orgullo o la vanidad, sin embargo, la sabiduría del corazón es infinita.

6. Como persona adulta, tienes que ser responsable de tus decisiones. Sin embargo, también es un gesto de sabiduría que te dejes asesorar por los consejos de tus amigos y de tus seres queridos, por esas personas que te quieren bien y desean para ti lo mejor.

7. Piensa en positivo. El efecto del optimismo compensa de verdad.

Cada persona tiene su propia ética personal y es muy importante ser fiel a esa ética. Existen personas adictas al drama, sin embargo, es mejor que no te lleves las cosas al plano personal.

Fuente: Psicologiayautoayuda.com