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Recetas con nombres raros

¿Por qué Sanidad permite que se sirva olla podrida? ¿Qué clase de sorpresita esconde el bollo preñao? ¿Hicieron los soldaditos de pavía la mili? ¿Sabría resolver la sopa boba una sopa de letras? ¿Qué puedo esperar exactamente de un plato que se llama “follado”? Vaya nombres raros…

Los recetarios populares están llenos de elementos desconcertantes que muchas veces esconden auténticas delicias. Nos hemos puesto manos a la obra y, cebollero en mano, diseccionamos las etimologías para elaborar una selección de lo más florido de los fogones. Se han quedado muchas cosas en la salsera, así que pronto habrá otra entrega con postres de nombres turbadores.

Atascaburras

Este plato manchego a base de patatas y bacalao empieza a aparecer en las mesas de la región en cuanto caen las primeras nieves. Se supone que la paternidad doble, tanto de receta como de nombre, proviene de dos pastores que, aislados en la nieve, no tenían a mano más que patatas, aceite y espinas de pescado. Con esto concibieron un plato tan, tan saciante que “hartaba hasta las burras”. O eso contaron a sus vecinos.

Bienmesabe

No hay que ser Poirot para descifrar el significado del nombre “bienmesabe”. El problema aparece cuando descubrimos que los madrileños llaman bienmesabe al cazón en adobo gaditano, los canarios defienden su bienmesabe hecho de almendras, huevo y limón y desde Antequera nos saluda el bienmesabe con base de bizcocho. Está claro que, según de donde provengamos, nos sabrá mejor una cosa u otra.

Bienmesabe

Bienmesabe

Chochos

Detengámonos a analizar la curiosa forma de denominar a los altramuces que tienen en algunas partes de España. Detengámonos pero no demasiado, porque a lo mejor empezamos a preguntarnos a qué se llamó primero “chocho”, si a esta leguminosa o a la entrepierna femenina, y que relación de semejanza hay entre una cosa y otra… y, lo dicho, pasemos a la siguiente.

Chochos

Chochos

Ropa vieja

Por alguna razón, la receta que aprovecha los restos del cocido o del puchero se ha hecho acreedora de un nombre no demasiado apetitoso. Y eso que la carne en hebras, los garbanzos y la patata salteadas, acompañados por huevo en algunos sitios, componen un plato muy resultón. Se dice que lo llamaron así por ser una preparación hecha exclusivamente con sobras y por la textura deshilachada de la carne. Bueno, aceptamos barco.

Ropa vieja

Ropa vieja

Olla podrida

Si “ropa vieja” sonaba mal, éste lo supera con creces. La olla podrida es un plato muy antiguo y extendido.  En cada zona se prepara de una manera y se lo considera precursor de los pucheros y cocidos actuales. Por lo general lleva legumbres, verduras, varios tipos de carne, tocino y chorizo. ¿Y esos ingredientes se echan podridos? Pues ahora no, pero antaño, como apuntan algunas teorías, lo normal era que las carnes no estuvieran en su mejor momento y esto daba al guiso un olor llamémoslo peculiar. También se dice que el “podrida” es una metáfora tras el aspecto deshecho que adquiere el contenido de la olla tras la larguísima cocción característica, casi como una fruta que, de tan madura, empieza a descomponerse. Pero la teoría más aceptada es que se trate de una deformación del original latino “olla poderida”, que quería decir “de clase pudiente”. Dado el alto precio que tenían antiguamente la carne y los embutidos, resulta verosímil.

Olla podrida

Olla podrida

Ajoatao

El ajoatao lleva ajo pero el ajo del nombre no es por el ajo ingrediente. Esto se repite tres veces y ya es un trabalenguas. Rebobinemos: hacer “ajo” algo en la Sierra de Segura, cuna del ajoatao, es machacarlo hasta convertirlo en una pasta. Y atao tampoco hace referencia a algo sujeto con una cuerda sino a la insistencia de la mano de almirez, que no deja escapar el “ajo” hasta que lo tritura. Añádele patata, huevo, limón y aceite y tendrás un ajoatao que ni allium sativum ni cordel. Hemos sido víctimas de la cancamusa.

Ajoatao

Ajoatao

Morteruelo

Poco misterio aquí: hígado de cerdo, carne de ave, aceite, ajo, especias y pan amalgamados en un mortero. La duda surge cuando nos planteamos lo siguiente: ¿qué tiene el morteruelo para merecer el honor de tomar el nombre de su utensilio de elaboración cuando había tantísimas recetas que requerían de mortero? Quizás fuera la primera de todas ellas, o la más práctica, o su autor el más espabilado.

Morteruelo

Morteruelo

Patatas a la importancia

Toda la retranca de doña Emilia Pardo Bazán se concentra en el nombre de esta receta y su elaboración. Como plato de posguerra que es, está compuesto por los ingredientes más humildes, que muchas veces eran los únicos que una familia podía permitirse: patatas, cebolla, ajo, aceite, harina. Y, sin embargo, la preparación reviste estas patatas de toda la dignidad perdida mediante procesos absurdamente largos y complicados para un guiso. Y se hace con gusto. Son patatas a la importancia. En según qué situaciones, y la guerra y la posguerra estaban llenas de ellas, darse importancia era lo único que separaba a la gente de arrojarse a la desesperación.

Duelos y quebrantos

Chorizo, tocino, sesos, huevo. No vemos mucho duelo ni tampoco mucho quebranto ahí. De hecho, es lo contrario de un plato deprimente. Si investigamos sus orígenes quijotescos tampoco sacamos nada en claro. Algunas teorías sostienen que la receta se preparaba cuando moría algún animal del ganado y había que comérselo lo más rápido posible para aprovecharlo pero la familia seguía sintiendo pena por él. Otras dicen que procede de quebrar el ayuno religioso y luego arrepentirse de ello y hacer penitencia. Sea como sea, los únicos duelos y quebrantos que puede atraer actualmente este plato manchego y literario son los de los resultados de los análisis de sangre.

Duelos y quebrantos

Duelos y quebrantos

Sopa boba

Quien no haya estado nunca a la sopa boba que levante la cuchara. Antaño, la sopa boba era la comida de caridad que ofrecían en los conventos para los pobres y los necesitados. Muchos estudiantes acudían haciéndose pasar por indigentes para gorrear comida gratis, por eso se ha convertido en sinónimo de holgazanería y cierto parasitismo. Pero el nombre no tiene nada que ver con eso sino con la pobreza de los ingredientes de la sopa (casi aguachirri con un poco de verdura, según las fuentes) y con los comensales, muchos de ellos con problemas mentales, que comían con la boca abierta y, por tanto, cara de “bobo”. Estas monjas comulgaban con un poquito de mala hostia.

Sopa boba

Sopa boba

Aceitunas violadas

Aquí encontramos una buena dosis de humor negro frisando el mal gusto. Las aceitunas vaciadas y rellenas con un pepinillo en vinagre que asoma claramente por el agujero son una delicia, un matrimonio extraordinariamente bien avenido entre dos encurtidos adultos en posesión de sus facultades que pueden expresar libremente su consentimiento.

Aceitunas violadas

Aceitunas violadas

Soldaditos de pavía

Nunca se puso tan marcial un bacalao. Cortado en tiras, rebozado en una mezcla azafranada y frito sí que puede recordar a una hilera de soldados, tan rectos y crujientes. Existe consenso respecto a que el nombre se les adjudica por el tono azafrán de uniformes militares; ahora bien, no se ponen de acuerdo en si los vestían los tercios españoles de la Batalla de Pavía, los miembros del posterior Regimiento de Pavía o los húsares al mando del general Pavía. Quizás fueran los tres.

Engañamaridos

El engañamaridos o los “huevos tontos” (otro gran nombre) no apelan al adulterio sino a una situación doméstica ya afortunadamente bastante rancia: los viernes, existiendo el precepto religioso de la abstinencia de carne, la esposa “engañaba” al marido con esta receta haciéndole creer que le servía croquetas de carne cuando en realidad eran de huevo. Para que se pusiera contento después de un duro día de trabajo. Qué tiempos aquellos. Menos mal que pasaron.

Japuta

Bueno, esto empieza a ser ya un desparrame. A la japuta le falta una sílaba para convertirse en el insulto grosero más popular en la calle. Y eso que este pescadito plateado, también conocido con el nombre de palometa, se limita a surcar aguas profundas y comer pequeños cefalópodos. A saber a qué pescador malhablado le dio un mordisco en el dedo…

Japuta

Japuta

Follado

Nada, que no hay manera de salir de este círculo. Y eso que el “follado” en este caso proviene de la palabra gallega “folla”, que quiere decir “hoja”; y se aplica a la masa tipo crepe con tocino que constituye este plato. Así que estamos ante un lost in translation muy básico que habrá sonrojado y provocado risitas nerviosas más que cualquier otra preparación culinaria allá por el norte de España

Bollo preñao

Y, claro, tanto fue el cántaro a la fuente que… hasta se nos preñan los panes. El bollo preñao (o pan preñao, o bollo preñau), típico en el norte de la Península y en Castilla y León, consiste en un panecillo relleno de chorizo o panceta con fuerte sabor a pimentón. Y, claro, como la carne está escondida dentro de la masa del pan, pues la analogía con un embarazo resultaba… no, no resultaba inevitable, admitámoslo.

Bollo Preñao

Bollo Preñao

Caldo de parida

Concluyamos esta historia de depravación con su desenlace natural. Nueve meses después, llega un bebé al mundo y a la madre, debido a su desgaste físico, hay que reconstituirla con una sopita de pollo, verduras, jamón e higaditos. A esta receta le pondremos un nombre sutil, delicado, que refleje el milagro del nacimiento y la belleza de la maternidad: caldo de parida. Que se sepa lo que hay.

Caldo de parida

Caldo de parida

Desgranando esta breve selección (porque hay más, muchísimo más, ¡e incluso peor!) se pone en evidencia la idiosincrasia de este país: ocurrente, malhablada, cínica, con mucho sentido del humor… y, desde luego, de buen comer.

Fuente: apuntococina.com

Confesiones de Dj´s

Varios Dj´s y pinchadiscos nos cuentan lo que más les molesta en discotecas, bares o bodas

"Es tremendo cuando te reclaman una canción pero te piden que esperes, que la pongas cuando vuelvan de fumar", dice uno de los DJ
 

En discotecas y en muchos bares de España hay una persona que no sirve copas, aunque esté acostumbrada a que se las pidan. Es el disc jockey, mucho más conocido como DJ. Los encargados de la música también están habituados a que les llenen la cabina de abrigos, a que les acosen pidiendo canciones y a que infravaloren su trabajo.

En el grupo hay pinchadiscos de varias comunidades autónomas, de diferente sexo y especializados en distintos estilos musicales. Y no solo hay DJ de bares y discotecas, también hay algunos que sobre todo trabajan en bodas y otros eventos privados. Estas son sus confesiones, lo que más les molesta de sus clientes.

Cuando insistimos demasiado para que pongan una canción

Lo peor es cuando les dices que no tienes la canción que te piden y contestan «¿te la descargas?», «¿te dejo mi móvil y lo enchufas?» o «búscala en YouTube».

O el pesado o pesada de turno que no para de pedirte canciones y, cuando no le pones una en el acto, se queda pegado a la cabina dándote la brasa hasta que accedes.

Y los que después de pedirte una canción te van mandando uno a uno a todos sus amigos pidiéndote el mismo tema para que parezca que es una canción supersolicitada por el público.

Cuando no se saben el título de una canción y te la tararean para pedírtela. Una vez tuve esta conversación.
-Oye, me puedes poner tirolere tirolere.
-¿Cómo?
-Si, la de tirolere tirolere.
Al final entendí que quería la canción: ‘Living on my own‘ de Freddie Mercury. Somos adivinos.

Cuando te llegan con un pendrive para que lo conectes y pongas su música, que normalmente son canciones bajadas de vídeos musicales de YouTube que se oyen fatal.

Cuando ponemos estas excusas para pedir canciones

De lo peor del mundo es que te digan «es el cumpleaños de mi amiga» para hacerte chantaje emocional y que pongas la canción que quieren.

También se dice mucho «ponme esta que me voy ya».

Y lo de «pon esta canción, que estoy consumiendo mucho y si no me voy».

O cuando acabas de poner una canción y te la piden porque estaban en el baño. Al ver la cara que se te queda te contestan “¿me la vuelves a poner?» 😅

Es tremendo cuando te reclaman una canción pero te piden que esperes, que la pongas cuando vuelvan de fumar.

Cuando les volvemos locos con las peticiones

Una situación terrible es cuando en la sala hay gente con diferencia de edad importante. Los más jóvenes y adolescentes solo quieren reguetón. Los demás piden movida madrileña, cantaditas… Con cada canción son diferentes los que se acercan a decir «no pongas esa mierda de música».

O el que no para de pedirte una canción y cuando se la pones vuelve de nuevo a pedirla. Tú le dices: «¡¡¡Pero si es esta!!!». Y te contesta: «¡¡¡Noooo, esta no es!!!».

Me encanta cuando te piden una canción solo con el título y es un nombre que pueden tener 300 canciones de 300 artistas diferentes. Y no saben el nombre del artista y se ponen en plan “¡pero si es superconocida!”.

También aparecen cosas curiosas entre las peticiones escritas en papel. Números de teléfono, besos de pintalabios, declaraciones de amor…

Y ya ni hablemos de la jerga con la que te piden los temas: «¿Me pones a Brearnes Espearrrs? (Britney Spears)».

Cuando les confundimos con otros empleados de la discoteca

Lo que más rabia me da es cuando me hacen quitarme los cascos para decirme: «Perdona, ¿un ron con cola?». Te lo pongo al ritmo de Gloria Estefan, di que sí.

Ni hablemos de la gente maleducada, con los vasos siempre encima del equipo… Con una mano pinchas y con la otra, estilo ninja, apartas las copas.

Te confunden con el ropero. Una chica me pidió que le guardara el bolso.

Y cuando te lo llenan todo de abrigos, que no ves la gente detrás de todas las chaquetas que te dejan.

Cuando infravaloramos su trabajo

Lo peor es que tengas la pista llena de gente bailando y te venga el «listo» o la «lista» de turno y te diga: «Pon algo más bailable que no esto no lo baila nadie».

Una vez me dijeron: «Para qué te pones tan puesto, haciendo como que pinchas, si eso lo traes ya grabado y estás haciendo el paripé».

Cuando te vienen con lo de que «ahora lo petarías si pusieras…».

Y cuando te dicen que solo aprietas botones…

Me siguen preguntando si sé para qué sirven todos los botones de la mesa de mezclas. Yo les digo que no, que es mi primer día.

Cuando les decimos estas frases

¿Tienes una más cantadita?

¿Dejas pinchar a mi amigo?

Eres malísimo, me estás fastidiando la noche.

¿Qué canción viene luego?

¡¡¡Esto sí que es buena música!!! (Enseñando una lista de su móvil)

Yo también soy DJ.

¿Me cargas el móvil?

¿Dónde vamos ahora? (Cuando cierra la discoteca)

Cuando las DJ tienen que soportar a los pesados de las discotecas

Por el hecho de ser mujer, siempre he tenido que soportar que, mientras me piden canciones, intenten ligar conmigo. O comentarios como «y tú tan jovencita cómo conoces esta música…».

Molesta mucho que te den conversación mientras te ven loca seleccionando los discos.

He escuchado muchas veces esta frase: «Anda, eres chica, ¿eres DJ?».

Cuando nos liamos con los estilos musicales

Molesta mucho cuando estás dos horas pinchando techno y te vienen pidiendo Maluma. A ver, si desde que has entrado escuchas el mismo estilo de música, ¿para qué me pides reguetón y comercial?

Cuando me dicen pon una de house, pregunto… ¿Para ti qué es house? Para algunos es Juan Magán, así que te pueden salir por cualquier lado 😂😂

Define salsa. Y te dicen que Chayanne.

Una vez me pidieron una bachata de David Guetta.

Cuando les pedimos canciones que están hartos de pinchar

‘Cumpleaños feliz’, totalmente prohibido salvo que el jefe insista muchísimo.

‘Ai seu te pego’… Mi pegu un tiru en la cabeza si me la vuelven a pedir.

Nunca he puesto y nunca pondré nada de Kiko Rivera.

Recuerdo que a principios de los 2000 estaba de moda ‘Torero’ de Chayanne. A un compañero se la pusieron tanto que puso la canción repetida tres veces. Más de 11 minutos de ‘Torero’ y nadie subió a quejarse 😇

Cuando las bodas son bodas sin control

Una vez, la madre del novio me dijo que si no ponía la música que me decía no me pagaba. Yo estaba poniendo la música que me habían pasado los novios…

No me gusta nada cuando estás en un buen momento, con todo el mundo animado, y justo te piden el micrófono para decir algo. Cortan el rollo.

He visto de todo, desde una familia liándose a porrazos con la otra, a las primas de la novia desnudando a un amigo del novio.

Las caídas y tortazos son un clásico de las bodas. Algunos se hacen tanto daño que ha venido alguna ambulancia.

Una invitada contó con tanto detalle lo que habían hecho en la despedida de soltera que el novio se levantó y se fue.

He visto varios pasteles nupciales en el suelo.

La Post-depresión

Cosas que hacen las personas que han superado una depresión

Las personas que han superado una depresión saben que a veces el cuerpo no puede con el alma. Son además muy conscientes de que las recaídas son comunes. Esa sombra fría sigue acechando de forma sigilosa. Ahora bien, haber salido de ese túnel les habilita también en nuevos recursos que no dudan en aplicar a diario. Un buen enfoque, la resiliencia y la actitud son sus mejores salvavidas.

Hay quien considera a la depresión como la gripe de los trastornos mentales. La incidencia en la población no deja de aumentar, es como una “cepa” cada vez más resistente que causa estragos y que a menudo se vive en silencio y en aislamiento. Los datos nos dicen que menos de un 40% de personas dan el paso para pedir ayuda profesional, siendo los hombres el grupo poblacional más resistente a la hora de demandar apoyo experto.

Sin embargo, más allá de los datos y de el hecho de que la OMS considere ya la depresión como una epidemia, existe un factor casi igual de importante. Hablamos de las recaídas. Los estudios nos dicen que la recaída, tras una remisión completa, es del 50%. Es decir, el riesgo es evidente. Así, es prioritario que tanto profesionales como los propios pacientes establezcan un plan de prevención.

Este plan en realidad no es más que dar forma a un estilo de vida mental físico y emocional más saludable. Es aplicar a nuestra cotidianidad una serie de estrategias, enfoques y herramientas con las que minimizar el efecto de los factores estresantes, reconocer disparadores y generar un adecuado enfoque psicológico.

 

¿Qué suelen hacer las personas que han superado una depresión?

Las personas que han superado una depresión no están hechas de un material especial. No son súper mujeres o súper hombres. Son amigos, familiares, compañeros de trabajo, adolescentes e incluso niños que se han dejado ayudar, que han aprendido del proceso y encaran la vida de otro modo.

Ese aprendizaje obtenido no debe caer en el vacío. Asimismo, algo que comprenden es que la depresión es una enfermedad crónica. Como tal, requiere de inteligencia, compromiso y habilidad en la gestión, tanto de emociones como de pensamientos. Implica aprender a convivir con esa sombra, pero no dejar que ella nos defina en ningún momento. Veamos a continuación qué estrategias aplican las personas que han superado una depresión.

1. Lidian contra la apatía con nuevos intereses

Tristeza, pérdida de interés y apatía. Estas dimensiones configuran la triada oscura de gran parte de las depresiones. Dejarnos atrapar por ella nos llevará de nuevo a la deriva. Quedaremos de nuevo atrapados en la red del abatimiento para darle las llaves una vez más a la depresión. De este modo, aquellas personas que ya han transitado una vez por esta senda y han conseguido salir ya cuentan con algunas estrategias y herramientas que probablemente serán útiles para ellas de nuevo. Así, cuando aparece la apatía, el cansancio que apaga la mente y el cuerpo, hay que reaccionar.

  • Buscan intereses nuevos: se apuntan a cursos, incorporan nuevas actividades a su rutina.
  • Hacen cambios en sus hábitos cotidianos para hallar nuevos incentivos.
  • Comparten su tiempo con personas positivas, con buenos amigos.

2. Saben reconocer los disparadores: no al pensamiento rumiante

El pensamiento rumiante (repetitivo y negativo) es el ovillo que asienta el pilar de una depresión. Son esos momentos en los que empezamos a obsesionarnos con los errores, anticipando hechos, atrayendo fatalidades y nubes oscuras a días luminosos. No es lo adecuado.

Las personas que han superado una depresión saben que en estos casos la terapia cognitiva es de gran ayuda. Hay que cambiar el enfoque, romper el ciclo de la negatividad y establecer salidas para los círculos negativos de pensamientos y conductas.

 

3. Se levantan con un propósito

Levantarnos sin una meta es dar un día por perdido. Abrir los ojos a esa nueva mañana sin una motivación es iniciar esa jornada con el corazón apagado. Con la mente sin ganas…

Si queremos evitar recaídas hay que hacerlo: establecer propósitos, objetivos concretos. En ocasiones, pueden ser cosas tan simples como tener la tarde para mí, comprar un libro, reservar un viaje, quedar con alguien…

4. Han aprendido a decir “no”

Poner filtros en nuestros entornos más cercanos es clave de salud. Quien deja que todo pase y que todo le llegue queda colapsado. Es más, una de las causas más comunes de la depresión es precisamente el creer que podemos con todo. Pensar que quedar bien con todos es sinónimo de bondad es sin duda otro error que merma por completo nuestro equilibrio interno.

Las personas que han superado una depresión entienden que en su día a día deben establecer límites. Decir “no” cuando así lo sienten y “sí” cuando lo desean, es un ejercicio de bienestar absoluto.

5. Ejercicio moderado cada día

El cuerpo que se mueve con la vida deja a un lado sus tristezas. Quien camina, baila, nada, salta o ejercita sus músculos se regala buenas dosis de endorfinas, mejora su circulación y oxigena el cerebro. Todo ello se traduce en un nivel más alto de serotonina, esa hormona que nos protege de las tristezas…

Primer paso

 

6. Sí a una buena alimentación

Una buena alimentación no es el antídoto contra los trastornos depresivos. Sin embargo, puede actuar como un buen protector por varios motivos: ponemos interés en algo, nos preocupamos por comprar buenos alimentos, cocinar nuevas recetas…

Asimismo, incorporar a nuestra vida esas dietas balanceadas donde obtengamos un buen nivel de triptófano, magnesio y así como antioxidantes y ricas vitaminas, nos ayudará también a producir más serotonina.

7. El Mindfulness para evitar remisiones en la depresión

Un modo probado de prevenir remisiones en la depresión es practicar la atención plena. Es más, existen numerosos estudios que avalan los beneficios del Mindfulness como estrategia psicológica para reducir el impacto del estrés y la ansiedad en nuestro día a día.

  • Esta técnica de meditación nos ayuda a ser más conscientes de nuestras emociones.
  • Rompemos el círculo del pensamiento rumiante.
  • Se reducen las molestias físicas asociadas al estrés.
  • Nos permite reflexionar sobre las experiencias inmediatas para tomar mejor decisiones y priorizar.
  • Con el mindfulness exploramos otras opciones, despertamos nuestra creatividad, nuestra intuición para descubrirnos como personas.

 

Para concluir, incidir en un punto: cada persona debe hallar su estrategia, su música interna. Es necesario que encontremos nuestro propio motor y esas herramientas que más nos funcionen para dejar a un lado la apatía, el abatimiento y ese malestar del alma que convive en ese demonio llamado depresión.

 

 

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

El estrés y nuestra mandíbula

El estrés y nuestra mandíbula

Es una gran desconocida la enorme implicación que hay entre nuestra mandíbula y el componente emocional. Nuestra mandíbula, esa articulación tan importante que nos favorece nuestra comunicación oral, el poder alimentarnos, bostezar, soplar… esos movimientos tan típicos e importantes en el día a día, también es propensa a desequilibrarse en situaciones emocionalmente adversas.

Los músculos masticadores, aparte de tener esas funciones tan cotidianas, también son propensos a desequilibrarse ante situaciones vividas en el día a día que nos hayan provocado un estrés sea laboral, social, emocional o físico. Los músculos de la mandíbula tienen un comportamiento defensivo de forma automática y autómata.

Cuando vivimos situaciones en las cuales nuestro cuerpo, nuestra mandíbula interpreta esa información, esa situación de estrés, como una situación que está interfiriendo en nuestro equilibro general, los músculos masticadores entran en modo de defensa y se bloquean para proteger la estructura, siendo una respuesta natural y automática en nuestro organismo. Es una información que recogen de estímulos exteriores, de la información que reciben de nuestro sistema nervioso y actúan en consecuencia.

Esa información permanecerá en nuestros músculos a lo largo del tiempo hasta que sea liberada. El caso más común y conocido es el bruxismo. Es el resultado de que en momentos vividos emocionalmente adversos, los músculos maseteros, bloquearon la mandíbula para proteger la estructura. La no liberación de la información almacenada en los músculos maseteros nos provocará un bruxismo crónico.

Con la enorme relación que hay entre mandíbula y cuerpo, es cuestión de tiempo que personas que padecen bruxismo comiencen a sentir desequilibrios en otros sistemas musculares y estructurales de nuestro cuerpo, tales como: lumbalgias, cervicalgias, cansancio, insomnio y migrañas.

Nuestro cuerpo hay que entenderlo como una unidad entre sí. Lógicamente hay distancias entre grupos musculares, estructuras y otros sistemas, pero todos están relacionados entre sí. Hay una relación miofascial y continuidades musculares que hacen si cabe aún más, un buen funcionamiento de nuestro organismo, aunque también un intercambio de información, de tensiones musculares y miofasciales que, como consecuencia, van a colaborar en síntomas que se relacionan entre sí aún habiendo una distancia en concreto entre grupos musculares y/o estructuras de nuestro cuerpo.

En el caso de personas con bruxismo, es muy probable que padezcan dolores de cabeza, migrañas, dolores cervicales, lumbalgias y sensación de cansancio y, como no, dolor al masticar y problemas a nivel mandibular.

Hay una relación entre nuestra mandíbula y todo el cuerpo – músculos que tienen su inserción cerca de otros grupos musculares, relaciones musculares con huesos del cráneo que, a su vez, tienen conexión con el sistema nervioso central.

Es una obviedad que será cuestión de tiempo que cuando padecemos bruxismo, problemas articulares en la mandíbula y tensión en los músculos masticadores, acabemos con trastornos y síntomas de nuestro cuerpo en la distancia. Liberar la información retenida en los músculos masticadores, creará un feedback en nuestro cuerpo, en el cual nuestra mandíbula y cuerpo empezarán a equilibrarse. Síntomas que padecíamos en la mandíbula comenzarán a relajarse y los trastornos que sentíamos en nuestro cuerpo comenzarán a equilibrarse.

Bruxismo relacionado con situaciones emocionalmente adversas (estrés)

Casi un 80% de la población mundial padece de una u otra manera bruxismo, siendo el trastorno más común cuando hayamos vivido situaciones emocionalmente adversas. El estrés es un factor muy desequilibrante en nuestra mandíbula y por ende en nuestro cuerpo.

Contra más conciencia tengamos sobre la enorme relación global que hay en nuestro cuerpo, entenderemos aún más la implicación que puede haber en nuestro organismo por el componente emocional vivido en el día a día.

Fuente: saludterapia.com

Qué no meter al microondas

 

Microondas

Por tanto, si vas a calentar una guindilla picante en el microondas o si algún plato tiene trocitos de guindilla por encima, tienes que tener en cuenta que la guindilla picante libera grandes cantidades de capsaicina, el componente que genera el picante.

Picante

Cuando abras la puerta del microondas para sacar el plato, los compuestos químicos naturales se liberarán en el aire, lo que podría generar que te lloren los ojos. Así que, una vez terminada la cocción, deja un rato abierta la puerta del microondas para que se liberen los vapores y no acerques la cara al plato.

3. Verduras de hojas verdes

Esto quizá te suene un poco raro, pero cocinar verduras de hojas verdes en el microondas puede ser peligroso. Sí, así es, el motivo es que para que se cocinen necesitan algo de humedad y si las introduces en seco, se pueden producir chispas.

Por tanto, lo que sí puedes hacer para evitar accidentes es ponerlas en el microondas en un recipiente especial para cocinar al vapor. No obstante, en cualquier caso es mejor tener cuidado y no pasarse de tiempo.

4. Salsas de tomate

Sí que puedes calentar sopas de tomate en el microondas, pero tienes que llevar un cuidado especial, ya que este tipo de salsas son demasiado espesas como para permitir que se escape el calor y el vapor que se origina durante la cocción, lo que hace que se produzcan pequeñas explosiones que ensucian el microondas. 

Es más, incluso podría darse el caso de que alguna bolsa de aire no explote hasta que se saque el plato y entonces te manches la ropa. Para evitarlo usa una tapa de microondas que luego puedes lavar.

5. Agua

Al calentar agua se puede producir un fenómeno de sobrecalentamiento, es decir, que se acumule energía en el agua sin que llegue a hervir y después, al meter una cucharilla, una bolsa de infusión, etc. el agua podría empezar a hervir bruscamente y quemarte.

Agua caliente

Así que, si aún así decides utilizar el microondas para calentar el agua lo mejor es que tengas cuidado y te pongas unos guantes de horno, por ejemplo, por si hubiera salpicaduras.

6. Uvas

No es lo más común, sabemos que la gente no suele calentar las uvas en el microondas, pero por si acaso te vamos a contar lo que podría pasar si llegaras a meterlas dentro de este.

Al calentarlas en un microondas se podrían producir chispas y hasta fuego. Es más, incluso hay varias teorías que lo explican, una de ellas es que las moléculas se ionizan y se crea un plasma brillante, el cual puede llegar a explotar.

7. Bolsas de papel

No nos referimos a las bolsas para hacer palomitas, que están preparadas para el microondas, sino a una bolsa común: una bolsa de papel normal puede producir vapores peligrosos cuando se calienta o incluso provocar un incendio. Así que, mejor evita meterlas dentro de este electrodoméstico.

 8. Recipientes de poliestireno expandido

Los envases de algunos alimentos precocinados son de poliestireno expandido (las típicas bandejas blancas). Este producto no está preparado para ser usado en el microondas, porque no soporta las altas temperaturas que se producen dentro; por tanto, lo mejor es que si vas a cocinar ese alimento en casa, lo retires de la bandeja y lo pongas en un plato normal y corriente. 

No obstante, ante cualquier duda con un envase, verifica que sea apto para microondas. Debería aparecer especificado en el recipiente. 

9. Bolsas de plástico

Cuidado con cualquier cosa de plástico que tengas la intención de meter al microondas… Solo los envases de plástico preparados para microondas pueden utilizarse en este aparato; ya que el plástico es un material que se puede fundir o migrar sustancias perjudiciales al alimento.

Bolsa de plásticp

10. Bolsas de semillas

Aunque estas bolsas están pensadas para que se calienten en el microondas, hay que seguir muy escrupulosamente las instrucciones, ya que se puede producir un sobrecalentamiento o un incendio.

11. Palillos de madera

Los palillos de madera se pueden incendiar dentro del microondas, ya que la madera es un material altamente inflamable.

12. Nada

Si haces funcionar tu horno microondas sin nada dentro, las microondas destinadas a calentar los alimentos no encontrarán nada y chocarán de nuevo con las paredes del aparato, lo que puede provocar daños importantes al microondas. No lo pongas en marcha vacío.

 

Fuente: yasss.es

Señales de la violencia psicológica

Pese a la ausencia de signos físicos que evidencien el maltrato, la violencia psicológica deja también algunas señales en cuerpo. Te contamos cuáles son algunas de ellas.

El maltrato es un tipo de interacción social o personal en el que hay una clara intención de causar un perjuicio a la otra parte. Dicho daño también puede producirse de manera sutil, hasta el punto de pasar desapercibido. Este es el caso de la violencia psicológica, que aunque no sea física, deja señales en el cuerpo.

A continuación te contaremos cuáles son algunos de sus efectos en el organismo y los problemas de salud a los que pueden conllevar.

 

¿Qué es la violencia psicológica?

La violencia psicológica es un tipo de maltrato verbal (no físico) en el que el perpetrador trata de someter a otra persona, abusando de su poder sobre ella. Tiene lugar por medio de humillaciones, descalificaciones, vejaciones, insultos, aislamiento o acoso que atentan contra la dignidad de la víctima.

Dado que no hay evidencias visibles, como golpes, rasguños o moratones, a veces resulta difícil de demostrar, ya que es la palabra de uno contra la del otro.

Violencia psicológica

 

Señales que la violencia psicológica deja en el cuerpo

1. Trastornos del sueño

Un maltrato psicológico deriva por lo común en trastornos del sueño. Las altas dosis de presión y violencia verbal provocan cuadros de ansiedad y estrés, los cuales se relacionan a menudo con el insomnio o un descanso de menor calidad.

Tal y como señala un estudio del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos, esos estados de alerta constante se asocian a problemas para dormir, lo que, a su vez, repercute sobre el malestar que se experimenta durante el día.

Es decir, en estas circunstancias el sueño no repara la situación de estrés que vive la víctima y esta se va debilitando aún más, sin posibilidad de afrontar ese dolor de manera efectiva.

Se inicia, pues, toda una cadena de alteraciones en la que otros sistemas del organismo se ven al final implicados. Así ocurre tanto a nivel metabólico como cardiovascular, según apunta una reciente revisión dirigida por investigadores de la Universidad de Seúl (Corea del Sur).

2. Hipertensión

 

En relación con lo anterior y como indica también la publicación que acabamos de citar, la hipertensión es otra de las señales que la violencia psicológica deja en el cuerpo. Y es que el hecho de vivir en una continua sensación de alarma se vincula a una tensión arterial más elevada.

El cerebro informa al organismo de estar ante un riesgo o peligro, con lo que el bombeo sanguíneo aumenta. Esto les ocurre, por ejemplo, a las personas que residen en lugares conflictivos o en los que se exponen a amenazas constantes. En el caso del maltrato psicológico, se terminan produciendo efectos similares.

2. Trastornos alimentarios

Como se explica en un actual trabajo del doctor Markus J. Rantala y su equipo, los desórdenes en la alimentación se encuentran mediados por la respuesta de estrés que da cada individuo.

Si esta se cronifica, una de las posibles consecuencias es la variación de hábitos básicos como el de la dieta. Así sucede que las víctimas de violencia psicológica sufren perturbaciones como:

  • Pérdidas de apetito.
  • Falta de control en la ingesta.
  • Inseguridad y despreocupación por lo que se come.

En estos cambios influyen factores como el sentimiento de soledad, la frustración, la rabia contenida o el desamparo. Estos son rasgos que, a menudo, caracterizan al dolor que se vive y que hacen aún más intenso el estrés emocional al que la persona se ve abocada.

4. La depresión es otra de las señales que la violencia psicológica deja en el cuerpo

En esta clase de maltrato el componente psicológico del daño adopta formas como las siguientes:

  • Chantajes.
  • Celos desmedidos.
  • Privación de la libertad.
  • Invasión de la intimidad.
  • Dominio y sometimiento.
  • Insultos y apodos humillantes.
  • Relaciones sexuales no consentidas.
  • Gritos, descalificaciones y menosprecios.
  • Control del dinero, la ropa o las relaciones sociales.

Ante estos ataques, el afectado llega a presentar algunos de los síntomas que son propios de la depresión. Si estos se mantienen durante un largo período, el deterioro de la autoestima en la víctima puede ser devastador y derivar en trastornos del estado de ánimo significativos.

Y es que, aún sin evidenciar signos físicos, se cae en un estado de desolación tan profundo en el que, incluso, es posible contemplar el suicidio como única vía de escape.

Además, se suma el agravante de que, por lo común, el agresor suele ser la pareja o un miembro cercano de la familia.

 

¿Qué hacer, pues, ante las señales que la violencia psicológica deja?

Las señales que la violencia psicológica deja pueden no ser evidentes a simple vista, pero si se presta un poco de atención, se puede ver que están allí y que afectan la calidad de vida de la persona.

Por tanto, si detectas que te encuentras en una situación de este tipo y, además, identificas ciertas señales como las que hemos comentado, pedir ayuda es una prioridad.

 

Fuente: mejorconsalud.as.com

Miedo infantil, que no hacer

Lo que no debes hacer cuando tu hijo sienta miedo

No debemos ignorar ni burlarnos de los miedos de los niños y sí ayudarles a superarlos

Es tan importante saber lo qué hacer cuando los niños sienten miedo como lo que no se debe hacer. Miedo de salir a la calle, miedo de dormir solo, miedo de la oscuridad, a los extraños… son muchas las situaciones que provocan miedos a los niños. Para que los niños superen sus miedos, la actitud de los padres es esencial. Corresponde a los padres respetar, comprender y buscar entender los miedos de sus hijos, y a la vez enseñarles a superarlos.

Cuando tu hijo sienta miedo no te burles ni lo ignores

Cómo hacer frente a los miedos de los niños

Los miedos infantiles son inevitables pero si el niño cuenta con el apoyo y la paciencia de sus padres, el miedo sólo será una palabra de 5 letras. Es necesario que el niño sienta confianza en alguien sí controlables si el niño cuenta con la confianza y la ayuda de sus padres y cuidadores.

Sigue esos 9 consejos y recomendaciones para que los niños superen los miedos con la ayuda y la orientación de los padres:

1 – No asuste a tu hijo con historias de ogros, de fantasmas, de brujas, etc., principalmente antes de acostarle. Tienes que decirle que estos personajes solamente existen en los cuentos y películas…

2 – No te rías de los temores que tu hijo expresa. Si ridiculizas o burlas de su miedo disminuirá su confianza. Frases como No seas tonto, niños como tu no deben tener miedo de eso, o No tienes vergüenza de tener estos miedos…, no contribuirán para disminuir el temor que él siente. Al revés, le desanimará a compartir sus temores contigo.

3 – No transmita más miedo a tu hijo del que ya tiene. Él necesita tener su seguridad y confianza. No ignore sus miedos. No le mienta, por ejemplo, diciéndole que una inyección no le dolerá o algo parecido. Si mientes sobre una situación de miedo le producirá más temor. Ayúdale a prepararse para enfrentar la situación con la verdad y con honestidad. Si tu hijo tiene miedo de irse al colegio, oiga sus razones, llévalo de visita a la escuela, enséñale su clase y habla sobre lo mucho que irá aprender allí.

4 – No obligues a tu hijo a pasar situaciones que él teme. Los miedos no se superan enfrentándose a la situación de una vez por todas. En lugar de ayudar, algunas veces esto intensifica el miedo. Tu hijo tiene el derecho de acostumbrarse poco a poco a situación que él teme. No le obligues ver una película de la cual él tiene miedo, o que acaricie a un perro que no le gusta, o que se monte en una montaña rusa cuando vayan a un parque de atracciones.

5 – No transmita sus temores personales hacia tu hijo. Si tienes miedo a las arañas, tu hijo puede sentirlo. La forma en que enfrentas tus propios miedos le da a tu niño el patrón a seguir para enfrentar situaciones similares. El miedo también se aprende.

6 – No le llames de cobarde o infantil a tu hijo si se muestra temeroso ante cualquier situación. No le ridiculices. Eso no le ayudará en absoluto. Le hará sentirse inseguro, necesitado de cariño, solitario y sin comprensión.

7 – No le obligues a afrontar su miedo en solitario. Este es un tremendo error. Nunca obligues a tu hijo a entrar a oscuras en su habitación si no quiere hacerlo. Provocarás un aumento de su ansiedad y contribuirás a alargar ese miedo e incluso a perpetuarlo. Además, el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no le dejará sentirse orgulloso de sí mismo.

8 – No le des demasiada importancia. Si cada vez que veas un perro te interpones entre tu hijo y el animal e insistes en que tu le defenderás, el niño acabará pensando que todos los perros son realmente peligrosos y no podrá superar su miedo.

9 – No ignores los miedos de tu hijo. Si así lo haces, el niño se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse al problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de cariño y de atención.

5 cosas que debes hacer cuando tu hijo tiene miedo

Niña ojos verdes

Cuando el niño siente miedo a algo, a alguien o a alguna situación o circunstancia, los padres pueden seguir estos 5 consejos:

1. Entender y ponerse en el lugar del niño. Explicarle que el miedo es normal en ciertas situaciones. Hablar con el niño sobre el por qué él siente miedo y darle razones para entender que sus miedos no tienen fundamento.

2. Ofrecer apoyo y comprensión. Demuestra a tu hijo que puedes ayudarle a perder el miedo a algo en concreto.

3. Ayudar al niño a analizar racionalmente que él está fuera de peligro.

4. Enseñar al niño a calmarse utilizando técnica de respiración.

5. Afrontar los miedos de tu hijo junto a él. Si el niño tiene miedo a perros, por ejemplo, no cambie de acera cuando os encontréis con algún perro. Actúe con naturalidad que poco a poco tu hijo se dará cuenta de que su miedo no tiene sentido.

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Fuente: guiainfantil.com

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