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Propiedades de las castañas

Las Castañas asadas, es un alimento que encanta a todo el mundo durante los días más fríos de otoño y del invierno y es muy consumido por su sabor tan delicioso, su ligereza, su saciedad y  porque calentitas, apetecen más que cualquier otro snack. Además de esto, las castañas contienen propiedades y beneficios muy saludables para nuestro organismo que quizá desconocías. Pero no te preocupes, porque hoy te acostarás sabiendo todo lo que las castañas pueden aportarte si las consumes frecuentemente.

Este fruto procede del castaño y no es recomendable que se consuma en su forma cruda. Esto es porque contiene unos componentes llamados taninos que pueden sentarnos mal al estómago. Así que, ¿De qué manera es la más idónea para comer las castañas? Pues nosotros te aconsejamos degustarlas asadas o al horno, especialmente en los días de noviembre y diciembre, época donde los puestos de castañas asadas aumentan en las ciudades y los pueblos más tradicionales. No obstante, también puedes experimentar con otro tipo de elaboraciones: Puedes consumirlas hervidas e incorporarlas a purés, cremas, guarniciones o recetas dulces, como flanes o bizcochos.

Las propiedades de las castañas asadas que quizá desconocías

Las castañas: Descubre todas sus propiedades y beneficios nutricionales

Son saciantes

Además de ser saludables en su composición global, las castañas son un alimento saciante debido a su contenido en fibra y en hidratos de carbono complejos, generalmente en forma de almidón. Estos carbohidratos son de absorción lenta y no producen picos de insulina en sangre, lo que les convierte en muy saludables. Esto hace que se puedan incluir perfectamente en dietas para adelgazar, siempre que no sea en exceso, para sustituir otras formas de snack menos saludables como bollerías, fritos o alimentos ultraprocesados.

Así que si te has cansado de los clásicos frutos secos o la fruta para comer entre horas, sal de tu rutina e incorpora estas castañas asadas u horneadas cuando te pique el gusanillo a media mañana o en tus meriendas. ¡Y aguantarás mucho sin picotear!

Su proteína contiene todos los aminoácidos esenciales

La proteína vegetal de la castaña contiene todos los aminoácidos esenciales. Esto quiere decir que es una proteína de gran calidad y de alto valor biológico, algo especialmente interesante para deportistas, personas expuestas constantemente a trabajos duros que requieren desgaste físico y psíquico y también para personas que siguen una dieta vegana o vegetariana.

¡Así que si te sientes identificado, ya sabes, prueba con las castañas!

Buenas para nuestra salud cardiovascular

La castaña es un fruto seco muy especial, pero al fin y al cabo, fruto seco, así que contiene generalmente muchas propiedades que también podemos ver en almendras, pistachos o nueces. Es el caso de su contenido en ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, una combinación muy potente y saludable que resulta un aliado fundamental para recir los niveles de triglicéridos y colesterol HDL en sangre. Además, como cualquier otro alimento de origen vegetal, las propias castañas tampoco contienen colesterol.

¡Así que si quieres cuidarte y te preocupa tu salud cardiovascular, ya sabes, este alimento es idóneo para ti!

Ricas en vitaminas del complejo B

Las castañas aportan cantidades elevadas de vitaminas del grupo B. Entre ellas cabe destacar especialmente la vitamina B1, la vitamina B3, la vitamina B6 y el ácido fólico. Estas vitaminas ayudan a estabilizar el azúcar en sangre, a potenciar nuestro flujo sanguíneo y cuidar las funciones cardiovasculares y a mejorar las funciones energéticas de nuestro organismo, entre otros muchos beneficios.

¡Son esenciales!

Fuente natural de minerales

Además de vitaminas, también podemos encontrar multitud de minerales en las castañas. Son ricas en potasio, que ayuda a combatir la retención de líquidos y la hipertensión y en hierro, un nutriente fantástico para mantenernos fuertes y darle un chute de fuerza a nuestras defensas. También contienen magnesio, calcio, cobre y en fósforo. ¡Una combinación perfecta para tener más vitalidad que nunca y mantenernos súper sanos!

 

Fuente: cocina-casera.com

Dulces navideños

2. Mazapán

Aunque en Toledo se consume durante todo el año, el mazapán es otro símbolo de la gastronomía navideña. La primera referencia escrita sobre él se remonta a 1577 y se cree que su origen es árabe, aunque hay quien asegura que nació en el convento de San Clemente, en la capital castellanomanchega, a manos de sus monjas, cuando la ciudad estaba sitiada y había una gran necesidad de alimentos. Almendras y azúcar machacados con una maza dieron lugar al ‘pan de maza’, que cuenta desde hace años con su propia I.G.P. ‘Mazapán de Toledo’. El ‘pan de Cádiz’ o el ‘pastel de Gloria’, ambos originarios de Andalucía, son algunas de sus versiones.

3. Polvorón

Esta pequeña torta de manteca de cerdo, harina de trigo tostada, almendras molidas y azúcar es típica de Andalucía, en especial, de Estepa, en Sevilla. Se denomina polvorón porque al añadir la harina que adorna este dulce típico de España parece que hay polvo. El Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida ‘Mantecados de Estepa y Polvorones de Estepa’ garantiza el cumplimiento de unos requisitos superiores a los exigidos para el resto de productos de la misma clase o variedad. También son populares los de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Tordesillas (Valladolid), Fondón (Almería) y Pitillas (Navarra).

4. Roscón de Reyes

Este bollo de masa dulce adornado con rodajas de fruta escarchada es uno de los dulces navideños más solicitados. Es difícil encontrar una casa en España donde no se sirva roscón para desayunar o merendar el Día de Reyes. Suele rellenarse de nata montada o crema, y cada vez más, de chocolate, trufa o moca. En su interior es fácil encontrar a modo de sorpresa pequeñas figuras, monedas o billetes, o la tradicional haba, señal de que serás tú quien tenga que pagarlo. Su origen está relacionado con las Saturnales Romanas o “fiestas de esclavos” en las que el pueblo celebraba el final de los trabajos del campo con unas tortas redondas que escondían una haba seca.

5. Cordiales

Almendras, huevos, azúcar y cabello de ángel son los ingredientes principales para elaborar cordiales, uno de los dulces navideños típicos de Murcia y las tierras levantinas. Inventados dentro de los muros de un convento, al igual que muchos otros postres nacionales, su receta ha ido pasando de generación en generación, y su popularidad se ha extendido a lo largo y ancho de la piel de toro. Aunque unos 100 gramos de cordiales contienen alrededor de 500 calorías, se trata de un producto muy natural, sin ningún tipo de grasas nocivas para el organismo. Suelen consumirse durante la sobremesa, acompañados de café o infusiones.

6. Rosco de vino

Otro de los dulces típicos de España que no pueden faltar tras una comida o cena durante esta época festiva son los roscos de vino. Una de las particularidades de estas galletas en forma de rosquilla es que contienen una pequeña cantidad de vino dulce y frutos secos, y, una vez terminados, se cubren con azúcar glass para tomar ese peculiar aspecto nevado. Además de esta bebida, se elaboran con harina, azúcar, aceite de oliva, ralladura de limón, ajonjolí y aguardiente. Son especialmente reconocidos los de Málaga (con vino de la tierra entre sus componentes) y Castilla La Mancha.

7. Peladilla

Esta almendra confitada es típica de la Comunidad Valenciana y, además de dulce navideño, se ofrece como regalo a invitados en bautizos. La primera fábrica de peladillas fue Emilio Reig, que cerró sus puertas a finales de los sesenta y se ubicaba en Alcoy (Alicante). Ésta localidad sigue siendo, junto a Casinos, en Valencia, la productora de peladillas más importante de España. En Casinos se han introducido nuevas variedades que incluyen diferentes tipos de chocolate, y cada último fin de semana de noviembre celebra la popular Feria del Dulce Artesano, Peladillas y Turrones, cita imprescindible para los más golosos de la casa.

8. Mantecado

Aunque se consume en cualquier época del año, la Navidad aumenta las ventas y el consumo de uno de los dulces típicos de España. Su origen es andaluz, debido a un excedente de manteca de cerdo y cereales, y data del siglo XVI, aunque los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de elegir Antequera o Estepa como su cuna. También destacan por su calidad los fabricados en Portillo y Tordesillas (Valladolid), así como los de Rute (Toledo). Nombrado Denominación de Origen Protegida en 2011, los más tradicionales son ‘de artesanía’, moldeados a mano; ‘doble de canela’, típicos de Antequera; de almendra, chocolate o limón.

9. Hojaldrina

Similar al polvorón y al mantecado, la principal diferencia con éstos radica en las capas de hojaldre de su interior, que cambia por completo su textura. Grasa de cerdo, harina de trigo, azúcar, zumo de naranja y vino son los principales ingredientes de este indispensable de la gastronomía navideña. En Alcaudete (Jaén), elaboran hojaldrinas con marca registrada desde 1927, habiendo llevado el nombre de este municipio andaluz por medio mundo y manteniendo hoy en día la receta original realizada con los mismo productos naturales.

10. Alfajor

Propio de las reposterías murciana y andaluza, el alfajor se elabora a partir de una pasta de almendras, nueces y miel. Bien sea en forma de cilindro o como relleno entre obleas de harina de trigo, los alfajores son los últimos de esta apetecible lista de dulces típicos de Navidad. Su nombre proviene del hispano-árabe ‘al-hasú’, que significa ‘el relleno’. Mientras que en Murcia se le añade avellanas, azúcar, pan rallado, anís, clavo y canela, la versión de Medina-Sidonia, en Cádiz y con su propia I.G.P., incluye ajonjolí, canela, cilantro y matalaúva, y su consumo se extiende durante todo el año.

Fuente: skyscanner.es

Come huevos cada dia

 

Los 11 Beneficios de comer huevos todos los días

 

   1.-Bajar de peso comiendo huevos

Varios estudios demuestran que un desayuno rico en proteinas te llena y te pone en buena forma. Por eso puede ser bueno desayunar con huevo.

Las Investigaciones demuestran que una dieta baja en calorías, combinada con huevos para el desayuno, te puede ayudar bajar de peso, el doble de rápido.

También recuerda que el huevo es llenador, probablemente esto puede hacer que no vayas picando, ya que esto hace que muchos suban de peso.

      2.-El huevo fortalece el sistema imune

Muchos andan resfriados y con gripa, pero el huevo te puede ayudar a estar más sano.

Estudios demuestran que justamente dos huevos al día te pueden prevenir de infecciones, enfermedades y virus.

Un huevo contente hasta un 22 por ciento del ingreso recomendado de selenio, el cual estimula el sistema inmunológico.

       3.-Mejora la memoria

¿Has escuchado hablar sobre el aminoácido colina? Afecta las señales nerviosas que nos ayudan a recordar cosas pequeñas – por ejemplo cosas como dónde hemos dejado las llaves o el celular.

Estudios han demostrado que el consumo de colina extra mejora la memoria y el tiempo de reacción.

      4.-Hace maravillas para los ojos

La luteína ayuda a los ojos a mantener buena y clara vista. Nuevos estudios han demostrado que los huevos de gallina contienen mucha luteína.

La luteína está naturalmente en los ojos y protege a la retina, también reduce el riesgo de cambios en las células de la mácula.

       5.-Previene la depresión

Los huevo nos ayudan a obtener más vitamina D. La vitamina D entre otras es buena bara el balance de calcio en los dientes y en nuestro esqueleto.

La vitamina D también le ayuda al sistema inmune a prevenir la depresión. ¿Lo mejor de todo? ¡El huevo es una súper fuente de vitamina D!

       6.-Fortalece el esqueleto y los dientes

Comiendo huevo también obtienes calcio ,el cual fortalece el esqueleto y previene la osteoporosis.

Como ya saben el huevo contiene mucha vitamina D,la cual regula el balance de calcio en el esqueleto y en los dientes.

      7.-Bueno para la sangre

El huevo contiene una gran cantidad de ácido fólico, que es un tipo de vitamina B que se necesita para formar nuevos glóbulos rojos.

Si te hace falta folato esto puede causar anemia. El folato también se necesita para que un feto se desarrolle normalmente durante un embarazo, ¡las que quieren ser mamás deberían pensar en esto!

      8.-Retarda el envejecimiento

El huevo contiene aminoácidos, lo que construye y renueva las células.Y esto puede parar el envejecimiento.

A medida que envejecemos necesitamos la doble cantidad de vitamina D. La recomendación para los mayores de 60 años es de 10 migrogramos, 1 huevo da más o menos 0,7 microgramos.

      9.- Disminuye el riesgo de problemas del corazón

Investigadores de Canadá han visto una conexión entre una dieta con mucho huevo y una disminución de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

¿El secreto? La yema del huevo, que contiene dos antioxidantes importantes: triptófano y tirosina.

Las personas con pequeñas partículas de LDL corren un mayor riesgo de tener problemas cardíacos. Investigación muestra que los huevos en realidad pueden agrandar las partículas de LDL y así reducir el riesgo de problemas cardíacos.

        10.- Construir músculos

Muchos culturistas comen mucho huevo – y lo hacen por una razón.

Los huevos están llenos de proteínas, lo cual se necesita para construir músculos.

    11.-Proteje la piel, el pelo y el hígado

La falta de ácido fólico, que es un tipo de vitamina B, es común entre algunas mujeres.

Afortunadamente los huevos son una buena fuente de ácido fólico, que es esencial para el metabolismo de las células y la creación de los glóbulos rojos

La vitaminas B y los ácidos grasos Omega 3 en los huevos te ayudan a tener mejor cabello, piel y uñas..

 

 

Fuente: rujamar.com

Verduras de temporada en otoño

Las verduras de temporada en otoño: conoce sus propiedades e inclúyelas en tu dieta con estas recetas

Nos toca dedicar unas líneas a las verduras de temporada en otoño, por lo cual, revelamos sus propiedades y recetas para incluirlas en la dieta habitual.

Calabaza

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Junto a la batata es una de mis hortalizas preferidas durante el otoño, pues su intenso sabor dulce y su gran versatilidad la vuelven ideal para incluir en variedad de platos.

Aporta en promedio 25 Kcal por cada 100 gramos y es fuente de carotenos, vitamina A, potasio, fibra y otras propiedades que benefician la salud del organismo.

Podemos incluirla en sopas y cremas, guisados y también, en tartas, hamburguesas veganas o platos dulces como un sabroso pastel o tortitas para el desayuno.

Cómo cocinar la calabaza para que mantenga todos sus nutrientes y siga siendo rica y saludable

Acelgas y espinacas

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En todas sus variantes, las acelgas y espinacas son las hojas verdes del otoño, colmadas de fibra y agua que reducen el aporte calórico de las mismas a 20 Kcal por cada 100 gramos.

Ambas son ricas en calcio vegetal, carotenos, vitamina A, potasio, vitamina C, y también son buenas fuentes de vitaminas del complejo B entre las que destaca el ácido fólico, así como aportan hierro vegetal al organismo, por lo que resultan buenas hortalizas al momento de prevenir anemias nutricionales.

Con ellas podemos elaborar desde tartas, tortillas y empanadas hasta platos más originales como tortitas, hamburguesas vegetarianas, pasteles, pinchos o albóndigas.

Batata

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La batata es una de las hortalizas más maltratadas bajo la errónea creencia de que posee gran cantidad de azúcar, sin embargo, su contenido en fructosa no alcanza el 3% y es poseedora de carotenos con actividad antioxidante, vitamina C, potasio, magnesio, fibra y muchas otras buenas propiedades más.

Aporta alrededor de 85 Kcal por cada 100 gramos y con ella podemos elaborar tanto platos salados como dulces muy sanos. Por ejemplo, crema de batata, batata rellena, risotto, brownie de batata o boniato y muchas otras recetas más.

Berenjena

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Aunque es una de las hortalizas menos aceptadas su sabor y consistencia ha conquistado paladares en mi casa, pues además va muy bien en variedad de preparaciones a las que suma su gran contenido acuoso y de potasio con muy pocas calorías: 25 por cada 100 gramos.

Con ella podemos elaborar tortilla para una cena saciante y ligera, ensaladas, entrantes, salsas o platos principales si la elaboramos rellena por ejemplo.

Coles

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Es un gran grupo de alimentos entre los que se encuentra el repollo, las coles de Bruselas, la col lombarda, coliflor, brócoli y alimentos menos conocidos como la col kale o el bimi.

Aportan desde 20 hasta 30 Kcal por cada 100 gramos y son hortalizas con mayor proporción de proteínas que hidratos así como ricas en fibra, compuestos sulfurados con efecto antioxidante, vitmina C, potasio y calcio vegetal.

Podemos usar coles en variedad de preparaciones, desde ensaladas y salteados, hasta sopas, guisados, hamburguesas vegetarianas y muchos más.

Pimientos

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Aportan entre 15 y 20 Kcal por cada 100 gramos y no sólo son fuente de un intenso color y sabor sino que constituyen uno de los alimentos con más vitamina C, además de ofrecer potasio, carotenos, vitamina A, fibra y vitaminas del complejo B.

Podemos incluirlos en un salteado, ensaladas, frittatas o bien, consumirlos rellenos como plato único o principal de nuestra comida.

Zanahoria

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La zanahoria es una de las hortalizas con más vitamina A y carotenos con función antioxidante, pero además, es fuente de potasio, calcio vegetal y vitaminas del complejo B varias.

Aporta alrededor de 42 Kcal por cada 100 gramos y con ella podemos elaborar tanto platos salados como dulces muy nutritivos. Por ejemplo: ensaladas, sopas o cremas, hamburguesas o medallones, y sanos postres como unos bombones de zanahoria, avena y almendras o un cake con zanahoria en su interior.

Tenemos a nuestra disposición variedad de hortalizas de otoño que encuentran su mejor época de consumo por estos meses y que por lo tanto, las conseguiremos a una buena relación calidad/ precio que no debemos desaprovechar, por eso, aquí tienes variedad de recetas para incluirlas en tu dieta habitual.

 

Fuente: vitonica.com

Recetas con nombres raros

¿Por qué Sanidad permite que se sirva olla podrida? ¿Qué clase de sorpresita esconde el bollo preñao? ¿Hicieron los soldaditos de pavía la mili? ¿Sabría resolver la sopa boba una sopa de letras? ¿Qué puedo esperar exactamente de un plato que se llama “follado”? Vaya nombres raros…

Los recetarios populares están llenos de elementos desconcertantes que muchas veces esconden auténticas delicias. Nos hemos puesto manos a la obra y, cebollero en mano, diseccionamos las etimologías para elaborar una selección de lo más florido de los fogones. Se han quedado muchas cosas en la salsera, así que pronto habrá otra entrega con postres de nombres turbadores.

Atascaburras

Este plato manchego a base de patatas y bacalao empieza a aparecer en las mesas de la región en cuanto caen las primeras nieves. Se supone que la paternidad doble, tanto de receta como de nombre, proviene de dos pastores que, aislados en la nieve, no tenían a mano más que patatas, aceite y espinas de pescado. Con esto concibieron un plato tan, tan saciante que “hartaba hasta las burras”. O eso contaron a sus vecinos.

Bienmesabe

No hay que ser Poirot para descifrar el significado del nombre “bienmesabe”. El problema aparece cuando descubrimos que los madrileños llaman bienmesabe al cazón en adobo gaditano, los canarios defienden su bienmesabe hecho de almendras, huevo y limón y desde Antequera nos saluda el bienmesabe con base de bizcocho. Está claro que, según de donde provengamos, nos sabrá mejor una cosa u otra.

Bienmesabe

Bienmesabe

Chochos

Detengámonos a analizar la curiosa forma de denominar a los altramuces que tienen en algunas partes de España. Detengámonos pero no demasiado, porque a lo mejor empezamos a preguntarnos a qué se llamó primero “chocho”, si a esta leguminosa o a la entrepierna femenina, y que relación de semejanza hay entre una cosa y otra… y, lo dicho, pasemos a la siguiente.

Chochos

Chochos

Ropa vieja

Por alguna razón, la receta que aprovecha los restos del cocido o del puchero se ha hecho acreedora de un nombre no demasiado apetitoso. Y eso que la carne en hebras, los garbanzos y la patata salteadas, acompañados por huevo en algunos sitios, componen un plato muy resultón. Se dice que lo llamaron así por ser una preparación hecha exclusivamente con sobras y por la textura deshilachada de la carne. Bueno, aceptamos barco.

Ropa vieja

Ropa vieja

Olla podrida

Si “ropa vieja” sonaba mal, éste lo supera con creces. La olla podrida es un plato muy antiguo y extendido.  En cada zona se prepara de una manera y se lo considera precursor de los pucheros y cocidos actuales. Por lo general lleva legumbres, verduras, varios tipos de carne, tocino y chorizo. ¿Y esos ingredientes se echan podridos? Pues ahora no, pero antaño, como apuntan algunas teorías, lo normal era que las carnes no estuvieran en su mejor momento y esto daba al guiso un olor llamémoslo peculiar. También se dice que el “podrida” es una metáfora tras el aspecto deshecho que adquiere el contenido de la olla tras la larguísima cocción característica, casi como una fruta que, de tan madura, empieza a descomponerse. Pero la teoría más aceptada es que se trate de una deformación del original latino “olla poderida”, que quería decir “de clase pudiente”. Dado el alto precio que tenían antiguamente la carne y los embutidos, resulta verosímil.

Olla podrida

Olla podrida

Ajoatao

El ajoatao lleva ajo pero el ajo del nombre no es por el ajo ingrediente. Esto se repite tres veces y ya es un trabalenguas. Rebobinemos: hacer “ajo” algo en la Sierra de Segura, cuna del ajoatao, es machacarlo hasta convertirlo en una pasta. Y atao tampoco hace referencia a algo sujeto con una cuerda sino a la insistencia de la mano de almirez, que no deja escapar el “ajo” hasta que lo tritura. Añádele patata, huevo, limón y aceite y tendrás un ajoatao que ni allium sativum ni cordel. Hemos sido víctimas de la cancamusa.

Ajoatao

Ajoatao

Morteruelo

Poco misterio aquí: hígado de cerdo, carne de ave, aceite, ajo, especias y pan amalgamados en un mortero. La duda surge cuando nos planteamos lo siguiente: ¿qué tiene el morteruelo para merecer el honor de tomar el nombre de su utensilio de elaboración cuando había tantísimas recetas que requerían de mortero? Quizás fuera la primera de todas ellas, o la más práctica, o su autor el más espabilado.

Morteruelo

Morteruelo

Patatas a la importancia

Toda la retranca de doña Emilia Pardo Bazán se concentra en el nombre de esta receta y su elaboración. Como plato de posguerra que es, está compuesto por los ingredientes más humildes, que muchas veces eran los únicos que una familia podía permitirse: patatas, cebolla, ajo, aceite, harina. Y, sin embargo, la preparación reviste estas patatas de toda la dignidad perdida mediante procesos absurdamente largos y complicados para un guiso. Y se hace con gusto. Son patatas a la importancia. En según qué situaciones, y la guerra y la posguerra estaban llenas de ellas, darse importancia era lo único que separaba a la gente de arrojarse a la desesperación.

Duelos y quebrantos

Chorizo, tocino, sesos, huevo. No vemos mucho duelo ni tampoco mucho quebranto ahí. De hecho, es lo contrario de un plato deprimente. Si investigamos sus orígenes quijotescos tampoco sacamos nada en claro. Algunas teorías sostienen que la receta se preparaba cuando moría algún animal del ganado y había que comérselo lo más rápido posible para aprovecharlo pero la familia seguía sintiendo pena por él. Otras dicen que procede de quebrar el ayuno religioso y luego arrepentirse de ello y hacer penitencia. Sea como sea, los únicos duelos y quebrantos que puede atraer actualmente este plato manchego y literario son los de los resultados de los análisis de sangre.

Duelos y quebrantos

Duelos y quebrantos

Sopa boba

Quien no haya estado nunca a la sopa boba que levante la cuchara. Antaño, la sopa boba era la comida de caridad que ofrecían en los conventos para los pobres y los necesitados. Muchos estudiantes acudían haciéndose pasar por indigentes para gorrear comida gratis, por eso se ha convertido en sinónimo de holgazanería y cierto parasitismo. Pero el nombre no tiene nada que ver con eso sino con la pobreza de los ingredientes de la sopa (casi aguachirri con un poco de verdura, según las fuentes) y con los comensales, muchos de ellos con problemas mentales, que comían con la boca abierta y, por tanto, cara de “bobo”. Estas monjas comulgaban con un poquito de mala hostia.

Sopa boba

Sopa boba

Aceitunas violadas

Aquí encontramos una buena dosis de humor negro frisando el mal gusto. Las aceitunas vaciadas y rellenas con un pepinillo en vinagre que asoma claramente por el agujero son una delicia, un matrimonio extraordinariamente bien avenido entre dos encurtidos adultos en posesión de sus facultades que pueden expresar libremente su consentimiento.

Aceitunas violadas

Aceitunas violadas

Soldaditos de pavía

Nunca se puso tan marcial un bacalao. Cortado en tiras, rebozado en una mezcla azafranada y frito sí que puede recordar a una hilera de soldados, tan rectos y crujientes. Existe consenso respecto a que el nombre se les adjudica por el tono azafrán de uniformes militares; ahora bien, no se ponen de acuerdo en si los vestían los tercios españoles de la Batalla de Pavía, los miembros del posterior Regimiento de Pavía o los húsares al mando del general Pavía. Quizás fueran los tres.

Engañamaridos

El engañamaridos o los “huevos tontos” (otro gran nombre) no apelan al adulterio sino a una situación doméstica ya afortunadamente bastante rancia: los viernes, existiendo el precepto religioso de la abstinencia de carne, la esposa “engañaba” al marido con esta receta haciéndole creer que le servía croquetas de carne cuando en realidad eran de huevo. Para que se pusiera contento después de un duro día de trabajo. Qué tiempos aquellos. Menos mal que pasaron.

Japuta

Bueno, esto empieza a ser ya un desparrame. A la japuta le falta una sílaba para convertirse en el insulto grosero más popular en la calle. Y eso que este pescadito plateado, también conocido con el nombre de palometa, se limita a surcar aguas profundas y comer pequeños cefalópodos. A saber a qué pescador malhablado le dio un mordisco en el dedo…

Japuta

Japuta

Follado

Nada, que no hay manera de salir de este círculo. Y eso que el “follado” en este caso proviene de la palabra gallega “folla”, que quiere decir “hoja”; y se aplica a la masa tipo crepe con tocino que constituye este plato. Así que estamos ante un lost in translation muy básico que habrá sonrojado y provocado risitas nerviosas más que cualquier otra preparación culinaria allá por el norte de España

Bollo preñao

Y, claro, tanto fue el cántaro a la fuente que… hasta se nos preñan los panes. El bollo preñao (o pan preñao, o bollo preñau), típico en el norte de la Península y en Castilla y León, consiste en un panecillo relleno de chorizo o panceta con fuerte sabor a pimentón. Y, claro, como la carne está escondida dentro de la masa del pan, pues la analogía con un embarazo resultaba… no, no resultaba inevitable, admitámoslo.

Bollo Preñao

Bollo Preñao

Caldo de parida

Concluyamos esta historia de depravación con su desenlace natural. Nueve meses después, llega un bebé al mundo y a la madre, debido a su desgaste físico, hay que reconstituirla con una sopita de pollo, verduras, jamón e higaditos. A esta receta le pondremos un nombre sutil, delicado, que refleje el milagro del nacimiento y la belleza de la maternidad: caldo de parida. Que se sepa lo que hay.

Caldo de parida

Caldo de parida

Desgranando esta breve selección (porque hay más, muchísimo más, ¡e incluso peor!) se pone en evidencia la idiosincrasia de este país: ocurrente, malhablada, cínica, con mucho sentido del humor… y, desde luego, de buen comer.

Fuente: apuntococina.com

Como cocinar pasta

Mamma mia, ¿a quién no le apetece nunca cocinar un buen plato de pasta? Es uno de los ingredientes más versátiles que se conocen, asequible, con infinidad de recetas y delicioso. Y además suele gustar a niños y a mayores.

Pero cuidado, es un plato tan habitual en muchas casas que no siempre se cocina de la forma debida. Y es que son muchos los errores que podemos estar cometiendo sin darnos cuenta. Hasta los más prestigiosos chefs italianos comparten estas 10 recomendaciones para cocinar pasta.

10 Recomendaciones para cocinar pasta

1. Empieza por elegir la salsa

Aunque nos pueda parecer que estamos empezando por el final, un buen plato de pasta comienza siempre por la salsa. Como veremos más adelante existen unas combinaciones adecuadas de salsas y pastas. Por eso antes de poner la olla en el fuego es importante elegir la receta que queremos cocinar y escoger la forma de pasta adecuada.

2. Recipiente alto y grande

Para cocinar la pasta necesitamos una olla grande y con los bordes altos. Incluso si solo queremos hacer una ración, no tenemos que quedarnos con el cazo más pequeño de la cocina. La pasta necesita abundante agua y espacio suficiente para poder moverse libremente y evitar de esta forma que se pegue entre ella.

3. Sólo dos ingredientes

En la olla para cocinar la pasta solo son necesarios dos ingredientes: agua y sal. Parece sencillo pero es suficiente.

Como hemos visto, la cantidad de agua tiene que ser abundante. Como regla general podemos calcular 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta -que sería el equivalente a la ración aproximada  para una persona.

Además le añadimos una cucharadita de sal por unos 500 gramos de pasta. Si vamos a preparar una receta con ingredientes muy salados como pueden ser sardinas, salsa amatriciana o con queso pecorino seremos un poco más prudentes con la sal a la hora de hervir la pasta.

formas de cocinar pasta

4. Ni aceites ni mantequilla

Puede parecer que nos repetimos, pero no pasa nada por insistir en este punto ya que es uno de los errores más comunes. No hace falta añadir ni aceite ni mantequilla al agua de cocción de la pasta.

Es una creencia popular que de esta forma evitamos que se nos pegue. Al contrario sólo conseguiremos que la pasta se quede resbaladiza y que luego no amalgame bien con la salsa. Si usamos una olla suficientemente grande y con agua abundante la pasta no se pegará.

5. Tiempo de cocción

Un buen plato de pasta tiene que quedar al dente: tierno por fuera y un poquito más duro en el centro

Una vez hemos añadido la pasta en la olla dejamos el fuego fuerte hasta que vuelva a hervir. Entonces removemos una vez y bajamos a fuego medio. Es bueno que la pasta se mueva dentro de la olla pero no hace falta que salga a borbotones.

Normalmente en los paquetes de pasta nos vendrá indicado el tiempo recomendado. Generalmente entre 8 y 12 minutos dependiendo del tipo de pasta y su grosor. Es importante respetarlo porque sino nos quedará demasiado cocida. Incluso podemos decir que el punto al dente siempre es el tiempo inferior, es decir unos 8 minutos.

6. Colar y reservar

Una vez la pasta esté cocida lo mejor es sacarla de la olla con un cucharón con púas o una espumadera . Y verterla directamente en el recipiente donde habremos cocinado o calentado la salsa.

También podemos escurrirla en un colador reservando un poquito del agua de cocción. Nos servirá para añadirlo a la salsa un poco más adelante. Al contener parte del almidón que tenía la pasta le dará un acabado brillante al plato y nos servirá para espesar un poquito la salsa.

No es necesario aclarar la pasta con agua fría, tampoco si queremos hacer una ensalada de pasta. Al mantenerse caliente absorberá mejor los sabores de la salsa.

7. La salsa antes que la pasta

Aunque hemos empezado con las recomendaciones para cocinar la pasta, un buen plato de pasta debe empezar por la cocción de la salsa.  Para ello debemos elegir una cazuela o paella bien grande, donde nos quepa la salsa y quede suficiente espacio para añadir la pasta al final.

Así se puede servir todo junto y no en un cuenco con la pasta y la salsa por encima como si de un topping se tratara.

8. Acabar la cocción con la salsa

Una vez la pasta está cocida la vertemos en la cazuela de la salsa con el fuego medio o bajo. Así acabamos de dar un último toque de cocción con todos los ingredientes juntos y calentamos el plato. Quedarán todos los sabores perfectamente amalgamados y toda la pasta impregnada de salsa.

Si nos queda seco vamos añadiendo poco a poco el agua que hemos reservado de la cocción.

9. La combinación perfecta: cada pasta con su salsa

Aunque pueda parecer increíble no todas las salsas van bien para cualquier pasta. Y esto en Italia lo tienen muy claro. ¿Sabías que allí no se cocinan los espaguetis a la boloñesa?

Algunos tipos de pasta combinan mejor con salsas determinadas. Por regla general podemos decir que:

  • Con los tipos de pasta corta (macarrones, lazos, espirales o rigatone) es mejor elegirsalsas de textura gruesa y espesas como salsas de queso, verduras o boloñesa. Ya que alguna de ellas presentan concavidades y formas distintas la salsa se impregna muy bien.
  • Para los espaguetis o los linguines (pastas largas y finas) el mejor acompañamiento es una salsa ligera como una salsa de tomate, un pesto o aceite y ajo. En cambio las pastas largas y anchas aceptan bien salsas como la carbonara, con un poco más de textura.

10. El toque final, un buen queso

Cuando ya tengamos la pasta en su plato acabamos rallando un poco de queso por encima. Los  más usados  son los de pasta dura como el parmesano o el pecorino romano.

Si los rallamos justo al momento conservarán una textura y sabor perfectos. ¡Y ahora ya solo nos queda sentarnos en la mesa y degustar este rico manjar de la gastronomía italiana!

Fuente: mejorconsalud.com

Las 5 verduras más sanas

Los vegetales se destacan por su aporte de fitoquímicos, fibra y otros nutrientes que contribuyen a mejorar la calidad de la dieta. ¿Cuáles son las opciones más saludables? Aquí te compartimos las 5 principales.

Todas las verduras, al igual que las frutas, son sanas y se consideran esenciales en una dieta saludable. De hecho, su consumo diario se relaciona con la prevención de enfermedades metabólicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, en promedio, podrían salvarse 1,7 millones de vidas cada año si se aumentara lo suficiente el consumo de estos alimentos.

Debido a esto, las recomendaciones dietéticas en todo el mundo hacen énfasis en aumentar el consumo de frutas y verduras como una estrategia para la prevención de enfermedades y la conservación de la salud. Además, es una forma de obtener micro y macronutrientes esenciales. ¿Cuáles son las verduras más sanas? A continuación, las detallamos.

Verduras y compuestos fitoquímicos

Las verduras se destacan entre los alimentos por tener un amplio rango de compuestos activos que otorgan beneficios a la salud. Estas sustancias se conocen como fitoquímicos, pero también se denominan fitonutrientes o nutracéuticos.

Existen diferentes grupos de fitoquímicos y, a su vez, dentro de cada grupo hay una variedad enorme de sustancias que tienen efectos antiinflamatorios. Asimismo, estos son los responsables de brindar los colores característicos a los alimentos.

Las familias de los principales fitoquímicos con propiedades antiinflamatorias son las siguientes:

  • Carotenoides: como el licopeno y beta-carotenos.
  • Compuestos fenólicos: como polifenoles, flavonoides y flavonas.
  • Compuestos sulfurados: como alicina y luteonina.
Verduras y compuestos fitoquímicos
Los vegetales contienen fitoquímicos que se asocian con la salud y el bienestar. El ajo, por ejemplo, contiene compuestos sulfurados como la alicina.

¿Cuáles son las verduras más sanas?

Distintos estudios epidemiológicos han evidenciado el papel que tienen estas sustancias en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y varios tipos cáncer. Entre las verduras más sanas, que tienen un alto aporte de estas sustancias, se destacan las comentadas a continuación.

1. Tomate

El tomate es fuente de licopeno (integra el grupo de los caretonoides). Aporta entre un 80 y 90 % de este fitoquímico, que además se encuentra en la naturaleza como pigmento natural, responsable del color rojo y naranja de algunas frutas y verduras.

Sumado a esto, es un producto básico que se considera saludable por su bajo contenido en kilocalorías y grasa, y su contenido en fibra, proteínas, vitaminas A, C, y E, y potasio.

2. Cebolla

La cebolla contiene fitoquímicos como la luteolina, glucósidos de luteolina y flavonoles. Son las cebollas de color oscuro y de sabor más pronunciado las que presentan mayor actividad antiinflamatoria. Tiene un carácter preventivo en la aparición de enfermedades crónicas. 

Cebolla
Las evidencias sugieren que la cebolla tiene componentes con capacidad antiinflamatoria.

3. Brócoli

El brócoli se destaca por su contenido de compuestos sulfurados. La luteolina es su principal componente y sirve como mediador de los procesos antioxidantes y antiinflamatorios asociados con la edad. Existen estudios que sugieren que puede ejercer efectos protectores gástricos, incluso en bajas concentraciones.

4. Zanahoria

La zanahoria es un alimento excelente desde el punto de vista nutricional, ya que es una fuente importante de vitaminas y minerales, y ha sido considerada como uno de los vegetales que presentan los mayores contenidos de fibra dietética.

Su color naranja se debe a la presencia de carotenos, entre ellos el betacaroteno o pro-vitamina A, pigmento natural que el organismo transforma en vitamina A. Esta vitamina favorece la salud visual; ayuda a la formación y al mantenimiento de los dientes, los huesos y las membranas mucosas; y mantiene la piel sana.

5. Ajo

El ajo cuenta con componentes sulfurados, como la alicina, que tiene una importante función antiobiótica. De hecho, estudios sugieren que puede ayudar a evitar el crecimiento de agentes patógenos que causan infección. 

Sin embargo, hay que considerar que este compuesto no está presente como tal, sino que se forma cuando el ajo se pica, se machaca o se mastica.

¿Qué debe quedar claro sobre las verduras?

Las verduras son alimentos que se destacan por su aporte de nutrientes y sustancias activas. En este sentido, lo ideal es incorporar las opciones mencionadas, junto a una dieta que se base en alimentos naturales.

Además, con el fin de prevenir enfermedades y mantener el bienestar, es conveniente consumir agua, llevar una vida activa y limitar el consumo de productos procesados y alcohol.

Fuente: mejorconsalud.com